❤ O SENTIMENTO DUNHA ALMA ❤

 

 

MAMÁ…

Mamá!!! ¡Duermes???

La canción de cuna que me cantas generalmente, se quedó a la mitad, ahogada en un bostezo. Tengo las sábanas puestas aquí, sobre mi estómago, que calor hace aquí….

 ¿Estás cansada esta noche, mamá?

Hoy, en el desayuno, te hubiera gustado probar unos bizcochos nuevos. Pero papá ya había salido, y me dijiste que los comeriáis juntos mañana.

Te vestiste de azul, así me contaste. Dices que es como el mar, como el cielo. Dices que será como yo, tan inmenso, tan maravilloso. Y te pones un jersey tejido a mano, pero, sin cinturón. Ya no lo usas más, tienes miedo de dejarme sin aliento. Te pones un poco de maquillaje. El rímel te hace las pestañas muy largas.

Te acompañé al trabajo, tomaste el auto y te enojaste con el que iba delante de ti porque giró sin poner la flecha.Le gritaste: “¡idiota!”. ¿Qué significa esto? ¿Es algo hermoso? Porque reíste después?. Desde luego… eres tan  graciosa, mamá…

Comiste poco, en el almuerzo. ¿Por qué? No estás bien? Lo siento, es mi culpa. Te duele la panza y siento que a menudo vas  al baño, toses y tienes que apoyarte  en el lavabo. Me pone triste cuando estás enferma. ¿Pero escuchaste al doctor verdad? Mantén la calma. Estas cosas duran poco tiempo.

Está fría esa gelatina que te pone en la panza. ¿Puedes decirle que me da escalofríos y que estoy temblando, por favor?

Te escuché hablar de mí esta tarde. En el teléfono, dijiste que estaba creciendo.

Y después no sé…tal vez estábamos en un parque. Parecía que aplastabas unas hojas, hicieron “cric cric”. Me explicaste que son de color rojo y amarillo, y vuelan en el cielo para abrazar otras hojas similares a ellas.

Entonces, viendo que seré como tú, ¿me abrazarás también?

Te ves siempre en movimiento, caminas con tacones bajos, esperas ya la primavera, escribes poesía y la titulas “A ti, mi hijo”. y la vas enumerando. Has llegado al capítulo  vigésimo tercero. Los memorizaré.

Mamá, ¿duermes?

Pero, ¿cuánto tiempo debo permanecer aquí?

Quiero conocerte, mamá.

 Sabes?Paso los días imaginándote.

Eres hermosa, con los brazos largos, el cabello rizado y los ojos que a menudo lloran. ¿Qué pasa, no me quieres?

Es broma,mamá. Te estoy tomando el pelo.

Papá a menudo lo hace contigo, ¿verdad? Y luego os reís juntos.

 Dios mío, qué hermosa música la que se forma con vuestras sonrisas!!!.

 Y cuando os  escucho jugar, también soy feliz y no puedo evitarlo, así que voy a jugar también yo.

¿Te molesto?

Cuando os  besáis, sin embargo, estoy en silencio, me da vergüenza, pero mi corazón late muy fuerte.

Ahora, ¿dónde está papá?

Ah sí, me lo dijo esta tarde. Tenía un partido de fútbol y llegaría tarde. Lo escuché cuando le dijiste que no ibas a verlo, para que yo no pasara frío. Yo también lo animo,sabes?

Y cuando marca un tanto, hago una voltereta. Me dijiste que así  él también es feliz. Comienzo a prepararme, pues despues él me enseñará.

Sóis expléndidos los dos.

Me encanta cuando os abrazáis: yo me quedo en el medio, apretado entre ambos, casi no alcanzo a respirar. Quiero repetirlo, cuando realmente esté con vosotros.

Mamá!?

Sí, creo que duermes. Hablaré bajito y trataré de no moverme mucho.

Buenas noches, mamá.

Te amo

Y pronto aprenderé a decírtelo.

 

LOS AMANTES

(http://soloparalocos-juanma.blogspot.com/)

Los amantes no despiertan en el pasado ni sueñan con el futuro. Saben que la vida está ahí, a la vuelta de la esquina, en la próxima hoja del calendario, en el halo de luz de las estrellas fugaces. Víctimas de una extraña fuerza que los imanta hacia la penumbra;, apasionados, jadeantes y sonámbulos de amnesia.
Los amantes no pierden el tiempo haciendo planes. Tienen la virtud de estar ahí siempre para el otro. Esa certeza existe, en parte, porque ya probaron antes a ejercer la gravedad inversa; a desimantarse, a desprenderse, a desenredarse. Aunque son conscientes de que no siempre es posible. Intentan no pedirse nunca nada. O casi nada, que pese a que parece lo mismo, no es igual. Entreabren la boca con timidez para susurrar un beso al labio amado, que también reclama su caricia. Escapan siempre de todos los sitios sin huir jamás de ninguno, y nadie sabe cómo lo consiguen.
Los amantes suelen ser perversos. Tanto que ni siquiera les persiguen ni duelen las culpas. Y sin embargo, en algún recóndito rincón de su perversión, una especie de ternura compartida conmueve a los que encuentran a su paso. Cuando llegan a los restaurantes, las mesas parecen desocuparse justo en los rincones menos concurridos, los camareros aparecen con sus sillas más cómodas y, antes de batirse en retirada, bajan la intensidad de la luz de las lámparas para dejarlos en la intimidad de sus bailes, sus rasguños y sus arrullos. En su cercanía, el universo se contrae, como si el olor de las hormonas cruzara las aceras de las calles antes que ellos atrayendo el deseo de los demás, como una respuesta a la propia pregunta de su deseo mutuo. Las mujeres miran a los amantes y se imaginan siempre en el lugar de ella. Intentan herirla a pestañazos, al tiempo que atraen a él con sus cuerpos hermosos y apenas contenidos. Los hombres los maldicen en silencio y tratan de competir con él en una especie de desafío en el que trataran de probarse a sí mismos. Pero cuando los encuentran juntos, regalándose las retinas, desnudándose con la mirada y descifrándose acertijos y enigmas, guardan sus reproches y vuelven cabizbajos sobre sus pasos.
Los amantes no se engañan ni mienten con falsas promesas. Son sinceros a su modo. No reclaman contratos de posesión ni pertenencia. Saben que el fuerte vínculo que los une discurre sigilosamente por el subsuelo de la ciudad. Son auras invisibles, como los  frágiles espectros de la vida y de la muerte. Permanecen despiertos noches enteras atravesando los sueños de las personas solitarias,  ocultándose entre sus sábanas, hasta que en alguna mente despistada e incauta se encuentran de nuevo y se aman. Se han desgarrado en jirones la piel en todos los rincones del universo sin apenas moverse de la cama, coincidiendo en las agujas del reloj del tiempo. El mago y la emperatriz, el loco y la rueda de la fortuna, escapados del tarot, caminando por su reino inaccesible.
En sus besos tienen siempre un cierto sabor añejo y ajeno. Beben de distintas botellas en la misma copa, se dibujan signos de alfabetos secretos con las manos. Nómadas sin hogar fijo, desesperados en su eterna fuga, todos aquellos que han querido interponerse entre ellos todavía se lamen las heridas. Siempre a solas, se desenmascaran, y en ese secreto al descubierto son tan resplandecientes que eclipsan hasta la misma luna llena. 

PERDONA SI TE LLAMO AMIGA

(http://www.thedivanoftheshadow.com)

Hola, cómo estás? Bienvenida a mi casa,
Pasa y no dés explicaciones pues te estaba esperando,
Hace ya tiempo que lo vengo imaginando,
Pues los años han pasado y yo ya soy viejo,
Y el tiempo apenas me ha parecido un suspiro.
 
Sé que ya ha llegado el momento,
Y hoy quiero mirarte a los ojos sin miedo,
Y quiero antes de irnos contarte unas historias,
De amor y desamor, de orgullo y egos,
De esas que tocan para siempre el alma.
 
Siéntate aquí en frente mío,
Y no tengas prisas por nuestra partida,
Pues yo siempre he sabido ganar y perder,
Y desde donde me alcanza la memoria,
Sé que también he sabido amar sin límites.
 
Yo he conocido amores que parecían eternos,
Amores que se fueron en un suspiro,
Fui traicionado y traicioné a un corazón,
Sin darme cuenta que era yo quien perdía,
Porque con cada beso que no he dado,
moría irremediablemente un trocito de mi interior.
 
Yo me puse las cadenas y me encerré en una jaula,
Ignorando que el amor no es una condena,
Me quité mis alas blancas por miedo volar,
Sin pensar que moría sin remedio en vida,
negándome a mi mismo mi espacio y la Libertad.
 
Yo he visto familias que se rompen,
La falta de respeto entre padres e hijos,
Las lágrimas de dolor de una madre,
La enemistad por el maldito y cruel dinero,
A hermanos pelearse por tenerse envidia,
Y negarse la palabra por el maldito orgullo.
 
He visto tantas cosas que podría contarte,
Pero ya estoy listo para mi partida,
Cuando quieras podemos soltar lastre,
Y encaminarnos hacia la laguna estigia,
No me mires con asombro pues no me da miedo mirarte,
Pues siempre supe que llegaría mi hora.
 
Vamos, y perdona si te llamo amiga.

 

LA GRAMÁTICA DEL CORAZÓN

(http://soloparalocos-juanma.blogspot.com/)

“Voy de camino”, dice el mensaje, a las 3:13 de la madrugada. Ella se despierta sobresaltada, claro está. Lo relee una y otra y mil veces; incrédula pero feliz. Oye los pájaros que se despiertan cantando y bailando en las ramas de los árboles. Prueba a cerrar los ojos, pero no consigue dormir más.
Y después, entre las brumas vaporosas de una extraña vigilia, el gato que ronronea, una puerta que se abre, una puerta que chirría, una puerta que se cierra; y otra vez la calma quieta de la noche. De repente un rayo de luz le acaricia la cara, entra en un ojo entreabierto y se derrama por su pupila; ella lo abre del todo y descubre un rostro rebosante de risa y alegría. Un hermoso rostro querido, soñado, conocido y siempre esperado; rostro de “ya era hora”, “aquí estoy”, “te echaba de menos”, “ven a mis brazos”… Y por fin, ahí está.
Ella tiende sus tiernos y delicados bracitos hacia él, como la muchacha tímida y dulce que es, y él se inclina y la abraza y la besa despacito; y no la desnuda ni le quita con prisa la ropa como se podría imaginar o suponer. En cambio, se tiende en la cama y se acuesta junto a ella. Y la abraza, le acaricia el pelo con mesura y le besa dulcemente la nuca.

Se hace un silencio hermoso. Se entregan a él y cierran los ojos, alegres, los dos.

Y cuando ya el alba se cuela en la habitación, ella no se atreve a darse la vuelta en la cama. Tiene miedo de los cuentos con final triste que se cuenta cuando duerme y estira los dedos muy lentamente, buscando… y se concentra y piensa casi suplicando: por favor, que no haya sido un sueño…

CAMILA Y DANIEL

(Benjamín Griss)

Era momento de que aquellas almas que habían regresado ascendieran de nuevo a donde vinieron.
—No te vayas otra vez, por favor. No lo hagas. —Suplicó Camila, mientras su maquillaje se corría de sus ojos—.
—Es tiempo de volver, sabías desde un principio que esto pasaría.
Daniel llevó sus manos y las puso sobre su rostro.
—Prosiguió— Esto es algo pasajero, tienes que aprender a vivir por encima de mí, por encima de cualquier situación. Ni por mí, ni por otra persona; lo tienes que hacer por ti. Cada quien tiene un final, ya sea desastroso o no, pero lo tiene escrito en su libro de vida. No sé cómo será tu final, pero estaré suplicando porque sea una muerte digna. Tranquila, esto pasará.
—Yo te voy a echar de menos, voy a sepultarte otra vez. ¿Cómo quieres que no me ponga así? Si volverás a irte y yo me quedaré aquí, sola… vacía. Yo quiero irme contigo. No quiero volver a hablar de ti en tiempo pasado.
—Vamos, Camila. Yo no soy tu final, fui el principio de algo en tu vida. Y lo que menos quiero es tener que ser el final de tu vida. Promete una cosa.
—Dime, pero no estoy segura de cumplir con lo que me pidas, de una forma u otra, sé lo que vas a pedirme. Te conozco hasta las líneas que tienes trazadas en tus manos.
—Tienes que prometérmelo, por favor. No puedo irme de este lugar con esta angustia, sabiendo que te vas a dedicar a ser infeliz por toda tu existencia. Promete que vas a dedicarte a ser feliz. Que vas a formar una familia muy extensa y que verás sonreír a tus nietos. Como los planes que un día hicimos tú y yo. Sólo que ahora la única que tiene en sus manos la posibilidad de lograrlos eres tú.
Daniel sabía que ya le quedaba poco tiempo antes de que terminara definitivamente su estancia en la Tierra. —Anda, prométemelo. Ya no tengo tiempo—.
—No te lo prometo, voy a intentarlo. Esto va a ser muy duro.
Sus manos se entrelazaron, por un instante fueron uno solo. Luego se besaron y ese beso fue lo que terminó de derrumbar la pieza que faltaba derrumbarse. El alma de Daniel y el alma de todos los que habían vuelto comenzaron a ascender. Finalmente todo quedó por unos segundos en silencio absoluto. Sólo se escuchaba cómo el viento fluía. Una lluvia de lágrimas se escuchó aquella noche.

SILENCIO

(Dani G. García)

Te hablo a ti, silencio, porque solo tú escuchas si callo. Bebo de tu vacío, al morir de sed por lo que no dije, y desanudas la soga de aquellas palabras que nunca debí confesar. Porque ahogan.

Pídele al mundo que pare, que respete el murmullo del viento mientras modera los debates secretos de las hojas en los árboles. O mejor aún, enmudécelo todo, por favor. No quiero oír nada por miedo a que me escuchen. Sé implacable, te lo pido.

Vuelve a mí, silencio. Regálame tu voz, y las de aquellos que ya han hablado demasiado. Plásmalas todas en aquel libro negro de páginas en blanco, escritas con tinta invisible. Donde viven aturullados los relatos de alguien que un día impregnó de consonantes unos espacios reservados para las vocales.

Otórgame el don de tus virtudes, porque necesito asumir cada uno de mis defectos. Conociéndote, conociéndome, lograré entender a los demás cuando reclamen tu presencia.

[Te miro]

Hoy bailo, abrazando a la soledad con las melodías del silencio. Inmortalizadas, a través de notas que no existen, en pentagramas verticales que únicamente yo puedo interpretar. Te pido que respetes la música, con su paz, nacida a partir de la revolución orquestada por mi calma.

Déjame morir un poco en silencio, sin tiempo, sin reglas, sin caminos ya trazados, sin nadie más que yo. Solo así tendremos una posibilidad de construir un nosotros.

Los hermosos sueños han muerto

(http://gardenofthesinner.blogspot.com/)

Hoy pensé en ti como nunca antes lo había hecho
y le grité al viento mi amor,
esperando que la brisa besara tu corazón.
Desperté creyendo estar entre tu cuerpo
recordando mi hermoso sueño
de despertar con un beso y de sentir que tu voz llena mi corazón,
y en él me bañaba con tu piel,
me cubría con tu pelo y respiraba tus besos,
me alimentaba de tu amor,
caminaba por tu cuerpo para luego descansar sobre tu pecho.
Hoy te amé más que nunca deseando algo más que un sueño,
cansado de creer y esperando sentir
estar entre tu cuerpo cubriéndome con tus deseos,
queriendo nadar en tu paz
y vivir tu realidad amándote hasta el final.
Hoy desperté y comprendí que mi sueño murió,
hoy desperté rozando tu piel…

 

Cristal 
(Patricio Eleisegui)
 

    Miró su reloj, impaciente. Casi las 9, y él todavía no llega.

Mientras tanto, a través del límpido ventanal de cristales la lluvia dibuja, déspota, las facciones de una ciudad derrotada por el creciente otoño. Automóviles y transeúntes disputándose las migajas de un pavimento resquebrajado, sometido al inclemente llanto del firmamento.

    Las 9, y él aún no llega. De pronto, el teléfono suena, pero ella decide ignorarlo. Alguien le transmite: “su marido no llegará hasta el mediodía”, pero la mujer se mantuvo indiferente. Avanzó unos pasos y se acercó a los cristales. Respiró suavemente sobre ellos hasta empañarlos, para luego, con su dedo índice, comenzar a trazar un contorno desprolijo en el que, tenue y difuso, se confundieron los rasgos de un rostro y los senderos de un laberinto.

    9 y 10. El murmullo de unos pasos que se aproximan destierra el silencio. Pasos que se detienen, giran y transponen la puerta para dirigirse rumbo a los ventanales. Ella continúa delineando formas sobre el cristal cuando algo detiene su mano temblorosa, inquieta ante la docilidad del vidrio. Está de espaldas, en silencio. Los hombros firmes, la cabeza en alto y una blusa de seda, apenas liberada en dos botones que ceden, tímidos, a un rosado escote que apenas permite adivinar una ilusión de piel. De pronto, cautelosa, discreta, una leve caricia se deslizó por su cuello. Lo recorrió despacio, apenas al contacto para luego detenerse. Ella continuó de espaldas. La mano desconocida dejó su lugar a dedos cálidos, que no se contentaron con apreciar la inocencia de tan perfecto cuello. Que bajaron hasta la blusa, y comenzaron a juguetear con los botones desprendidos. Y de pronto liberaron otro ojal. Y luego otro, para entremezclarse con el ardor que, cual húmedo vapor, escapaba vírgen del ahora turgente escote.

    Lentamente, un brazo serpenteante se aferró a la fragilidad de su cintura, y la obligó a retroceder unos pasos. 9 y 20. Ella respira de manera pausada sobre el ventanal mientras el brazo, de pronto amable y cuidadoso, la ciñe a otro cuerpo, y los dedos cálidos continúan explorando la suavidad escondida bajo la delicada prenda. El paisaje, de manera repentina, se deshace en ráfagas de calor, y ella se ve desfallecer bajo el disimulado persuadir de un perfume embriagador. Un perfume que habla de un atardecer lejano, teñido de pasión y risas nerviosas. Dos cuerpos conociéndose tras un furtivo escape a través de los pasajes de la lujuria. Una desenfrenada carrera, sólo saciada por la lascivia intrépida que apenas necesita de una caricia sugerente para volverse éxtasis. En una habitación de hotel, un paseo de compras o una oficina. Lo mismo dá. Sólo dos cuerpos fundidos, aferrados el uno al otro; inmersos en una danza sensual celebrada a los felinos ojos de dos personas que se desean.

    Enceguecida, la mujer giró y lo tomó de frente. El dulce fulgor de una boca que no hizo más que buscar otros labios. Y los encuentra, juega con ellos, los muerde; los acaricia con el tenue movimiento de su lengua. Los párpados apretados por el imperio de la fantasía, para luego caer al piso, quitarse la ropa con violencia y dejar que él se pierda en el agitado movimiento de su vientre. Se sumerja, obnubilado, en el delicado latido de su entrepierna a la búsqueda del preciado néctar de la salvación. Mientras las manos, los dedos, todo lo tocan; lo acarician, lo modelan sin pudor.

    Tras los ventanales, la lluvia se transforma en furia torrencial que borra las imágenes. Que silencia los gemidos. Ella aún respira agitada cuando él regresa de las seductoras llamas de lo vedado, simuladas bajo una aparente candidez que, inútilmente, encubre la sed de contacto. Y comienza nuevamente a recorrerla, a transitar la perfumada suavidad de una piel estremecida por el placer. Regresa a su boca, para encontrar en ella el sabor de la fruta madura y una melodía que, a modo de susurro, adormece sus oídos. Ambos se entrelazan, finalmente, en un rito de palpitaciones compartidas, enlazados en un movimiento pausado, calmo como el gotear de la miel cuando ésta comienza a derretirse. Respirando al unísono para no separarse, en un instante de placer estrepitoso aunque fugaz.

    Al fin, los cuerpos se detuvieron, los labios dejaron de morderse y las respiraciones retomaron su tranquilidad. Pero las caricias continuaron unos segundos más, imperturbables. Luego, un intervalo de calma, un ligero soplo de serenidad que alcanzó para revelar la comunión de dos fuegos condenados a nunca ser extintos.

    Ella se levantó. Se vistió apurada y nuevamente se acercó a los cristales para ver la lluvia. Él la imitó, presuroso, al tiempo que la observó alejarse. Siempre de espaldas. Siempre distante. 10 de la mañana. Ninguno de los dos habla: no hace falta. De pronto suena el teléfono, pero ella no le presta atención. Alguien que vuelve a transmitir: “Su marido no vuelve hasta la tarde”.

    Cuando él decidió abandonar la oficina, ella, siempre de espaldas, siempre distante, repitió la frase acostumbrada: “Mañana a las 9, o estás despedido”.

 28 de Septiembre de 2003

VEN HACIA MÍ

(https://historiasdeitaca.blogspot.com)

                  Ven hacia mí, con tu sonrisa por delante, con esa dulzura siempre elegante, con tus manos abiertas, con esa lágrima que seca escribe tu historia y con ese olor de piel, perversa y tentadora. Dime qué piensas, explícame tus huellas, desvístete completa, atraviésame plena y así mi alma comprenderá tus querencias, tus ansias, ese deseo que en tus ojos veo y esa ternura que en tus labios siempre leo. Ven hacia mí, pídele espacio al tiempo, azul al cielo, brisa al mar y viento a tu abrazo, silencio a tus besos y rima a tus anhelos, fuego a tus miedos y ponle hielo a mis pecados traviesos..

                   Ven hacia mí, con el corazón abierto, con tu sangre expuesta, con el latido firme y erecto, con esa decisión que solo una mujer lleva dentro, con esa caricia que  mece aire en tus cabellos, con esa religión que no es divina, sino parte de ese vapor que exhalas, cuando en mi fluye tu melodía. Ven hacia mí, no temas. Le pregunté el camino a la odisea, ya limpie cada vereda, se deshicieron las piedras bajo mis huellas, sembré pétalos, robé tallos a las estrellas, dejé las espinas en cada cráter de mi Luna y pinté la rosa perfecta, esa que ahora adorna cada poro de tu senda.

                   Ven hacia mí, con el alma hecha libro porque ya de mis dedos las tintas escapan, con ese aceite que lubrica tus humedades, con ese que te muestra seductora y extasiada, con ese sudor pegado, con ese vientre terso y marcado, con esas heridas de otras aguas, que en la memoria ya están cicatrizadas. Ven hacia mí porque te quiero toda, a cualquier hora, en la cocina, en la cama o en la cresta de la última ola. Ven hacia mí, no te arrepientas, vale la pena. Le compré al paraíso un pedazo de tierra, la sembré en la séptima Luna, en sus bosques viven musas y cometas, hay luz por donde quiera y cuando llega la noche, la caricia del amor es eterna entre velos de algodones y exóticas sedas. Hay cien cuevas y en cada una de ellas se hace el amor diferente, con imaginación nueva, entre gotas de lluvia, copos de nieve, junto a una hoguera, a un lado del mar en su arena, entre tintos y velas, con violines y olores de primavera, entre saxos y humos de una oscuridad perversa, con inciensos y varas de vainilla, siempre con besos y dando todo, hasta que nada queda dentro. Ven hacia mí, inventemos vida, convirtamos oxígeno en melodía, respiremos, exhalémonos, corrompamos nuestros miedos, desgarremos aquello que no es cierto, arranquemos su color al cielo y pintémonos de amor, hasta que nos encele el tiempo eterno. Ven hacia mí, atrévete, te prometo que sentirás distinta, entenderás la verdadera caricia, la dulzura cuando en su azúcar es divina, esa mano que te sostendrá en la duda, esos dedos que te escribirán profunda, ese beso que a tu boca pegarás y jamás tu mirada de él quitarás, este hombre que te habla, porque te siente de verdad.

Ven hacia mí…

 

MARCOS

(Rafa Martín)

(https://www.facebook.com/rafamartyn/)

—¿Fuma usted? Le puedo ofrecer un cigarrillo. Me he tomado la libertad de pedirla un café.

—No. Aquí no se puede fumar. Le van a echar del local. Y gracias por el café.

— Tranquila. Me tienen en buena estima. Hacen una excepción conmigo. El jefe es buen lector y le gusta lo que escribo. Sabe que si me quita de aquí no verá más páginas.

—¿Escribe?… Vaya. No sabía nada. Bueno… A lo que iba. Ya que me ha pedido que me siente se lo digo. Me gustaría que… A ver. Como vecina que vive debajo de usted. No sé como seguir.

– Algo le molesta. ¿Voy bien?

— Eso es. El caso es que le veo educado y que me escucha. Parece que incluso no es usted la misma persona que por las noches… Por las noches hace esos…

—¿Ruidos?

— Exacto. Mire. La vida de cada uno me da igual. No sé si tiene pareja o un harem pero lo que yo quiero es dormir. Y resulta que casi todas las noches su parejita, o esposa o amigas o lo que sea, pues gritan cuando… Ya me entiende…

—La entiendo. Osea que le molesta escuchar a mis chicas mientras tienen sexo conmigo.

—Creo que vamos avanzando. Lento pero avanzamos. ¿Ha dicho chicas? Santo dios… ¿Con cuantas mujeres se está usted..? No. No me haga caso. No es asunto mio.

— No me molesta que me lo pregunte. Pero en cuando a los sonidos… Pues si. Intentaremos hacer menos ruido…Pero solo lo intentaremos. Aunque cuando se está en esos quehaceres uno no piensa en bajar el volumen.

—Eso es mentira. Cuando yo estaba casada estaba pendiente de esas cosas. Intentaba no gritar mucho para no despertar a los vecinos. Y por la vergüenza claro.

—… Por los vecinos y por la vergüenza.

— Si. Eso he dicho. Hay que pensar en los demás.

— ¿Y usted cree que pensando en no hacer ruido está follando con todo su ser? ¿Qué es follar si no liberarse completamente de ataduras y prejuicios? ¿Cuándo podemos gritar de placer extremo a lo largo del dia sintiéndonos como pájaros entre las nubes? ¿No será la cama el único lugar que nos queda para explotar entre fuegos artificiales y soltar lo que callamos durante el día?

—Hombre… Visto así… Yo me divorcié hace dos años pero cuando vivía con mi ex el sexo era normal. No dábamos escándalos.

—El sexo era normal. ¿De verdad ve normal tener sexo… normal?

—Me está liando. Hacíamos lo que hace todo el mundo… Pero sin molestar.

—Yo creo que el sexo no debe ser normal. Debe ser una locura y dejarte extasiado. Normal es beber un vaso de agua. Mear. Limpiar una mesa. Contar un chiste. Ponerse un zapato. Follar no. Si se hace bien debería quedar el mundo en una jodida esquina y nosotros dos ardiendo sobre sábanas de fuego. Los gritos son la banda sonora de una película de aventuras… Si no hay gritos. Es ver Indiana Jones sin sonido.

— Indiana Jones… Ya veo que escribe ya. Pues señor mío, yo folla… Bueno. Que hacía el amor con mi marido muy bien. Pero sin ruiditos. A mi nunca me llamaron la atención.

—Creo que no tuvo la pareja correcta.

—Eso seguro. Por eso me separé… Un momento. Me está liando otra vez. ¿Piensa que si hubiera tenido otra pareja el sexo habría sido mejor? ¿Qué necesito un hombre como… Usted? Valiente fantasma.

—Yo no he dicho eso. Pero bueno. Vamos a lo que vamos. Intentaremos follar con menos ruido. Pero ya le digo que seguramente en unos días me iré del piso. Yo no aguanto en una casa donde no soy libre.

—¿Qué se va a ir porque le digo que haga menos ruido por las noches? ¿Se cree que donde vaya a vivir no tendrá el mismo problema? Todos necesitamos descansar.

—Yo solo le digo que esos momentos de libertad no los voy a perder. Me iré si molesto.

—¿De verdad está acostadose con varias mujeres? Es usted un sátiro. ¿Y esas mujeres son…? Bueno. Me callo.

—¡Jajajajaja!… Me gusta ese nombre. No son putas, si es lo que iba a decir. Son mujeres que solo quieren sexo. Nada más. No tengo pareja estable. Ni la busco.

—Hombres. Sois todos iguales. Unos guarros. Me tengo que ir. Gracias por el café. Y en cuanto a eso.. Ya sabe. Haga lo que quiera. O se va o se queda pero sin… Ruidos.

—Bien. Es una pena porque creo que es usted muy atractiva. Quizás podría hacerla partícipe de esos sonidos liberadores…

—La madre que… Es un bicho. Buenas tardes.

—Esta noche estoy solo. La invito a una copa en mi casa. Quizás cambie de opinión.

—¿Usted no se detiene nunca?

—Si. Cuando llegó a la meta.

—No me mire así.

—¿Así? ¿Cómo la miro?

— Así. Como que desea… Comerme. No soy idiota. Se cree que por tener esos ojos…

—Pasese esta noche y le prometo que no pasará nada. Dejaremos la puerta de la calle abierta. ¿Que música le gusta?

—Nada bueno. Ah.. Me gusta el jazz.

—Bien. Tengo varios discos de Miles. Su primera época es la mejor.

—¿Entiende de..? ¿Y que libros tiene?

—Pasese y los verá. Algunos son muy raros.

—Es increíble. Ya veo que no deja un flanco libre por donde atacar. Está bien. Es mu pesao pero vale. ¿Sobre las diez le viene bien? ¿No estará ninguna de sus… Amigas?

—No. Tranquila. Me gustaría conocerla mejor. A lo mejor cambian mis ideas.

—¿Qué ideas?

—Luego le cuento.

— No deje más hilo que ya no le hace falta. Esta noche a las diez. Buenas tardes.

— Buenas tardes…

 21: 45 H

 

Intenté aguantar hasta las diez. La hora fijada. Pero no. El hecho de tenerlo debajo de mi piso era como una llamada a voces. No tenía motivo para esperar hasta las diez si a las ocho ya quería estar allí…

— ¡Hola! Has llegado antes de la hora. ¿Cómo me tengo que tomar eso?

— De ninguna manera. Simplemente ya no tenía nada que hacer en casa. Recuerda que vivo encima de ti. Y a todo esto… No me has dicho tu nombre. Soy Bianca. Veo que ya nos hablamos de tú.

—Cierto. Bonito nombre acorde con tu rostro. Me llamo Marcos.

— ¿No esperarás que te diga algo del tuyo no?. No está mal. Demasiado simple para lo que fornicas.

(Pero que bocas soy…)

— Hago lo que me dejan hacer. ¿Me imaginabas con otro nombre?

(Empotrador)

— Quizás alguno más legendario. Si. Un diablo. Un sátiro como te dije esta tarde. ¡Jajajajaja!

— Caray. Pasa. ¿Has cenado?

— Pues no… Esperaba tomar algo y ver algunos libros y discos y ya está. Tampoco creo que haga falta mucho tiempo más. Tengo mi casa para comer.

(Mentirosa nivel premium. No tenía cena)

— Todo necesita su tiempo. Ya que estás aquí te quedas a cenar. He preparado para dos. Me he arriesgado pero creo que mientes. Pienso que tu idea era quedarte más tiempo del que dicen tus palabras. Sientes mucha curiosidad por mi. Y eso se nota.

(La madre que lo…)

—Eres demasiado pretencioso. Pero lo que me da rabia es que es cierto. Me atraes y me gustaría que me contaras más cosas de ti, señorito Marcos. Hummm… La casa es sencilla. Veo que te gusta el cine clásico. Ese póster es de.. ¿Que película? Está en inglés el título.

—Sed de mal. De mis favoritas de Orson Welles. El cine actual me aburre, salvo honrosas excepciones.

— Ni idea de la peli. Pero ese título te va al dedillo.

— No soy mala persona. Siéntate y luego te enseño los libros… ¿Te gusta el vino?

—Claro. Pon poquito. No quiero acabar piripi y que te aproveches de mi…

(¿Piripi?… Que vergüenza. No sé cómo me salió eso…)

—Piripi. Hace años que no escucho esa definición. Y creo que se la oí a alguna tía mía… ¡Jajajajaja! No pienso emborracharte. Me gustas sobria. ¿Me equivoco o te has maquillado… Para bajar al piso de abajo? Esta tarde no estabas así.

— Vamos a dejarlo. Una tiene una edad y hay que tapar cosas.

— ¿Qué cosas?

(¡Que cosas, que cosas!..)

— ¿Qué cosas van a ser? Las arrugas tontino.

— Pues estás muy bien para la edad que tienes. Creo que no pasas de 40. Incluso estabas mejor esta tarde sin maquillaje.

— Estás entrando en terreno peligroso forastero. Pero por esos puntos de menos que me das te lo permito. Tengo 46.

— Increíble. Dos más que yo. ¿Y que pasó para terminar con aquella relación?

— Supongo que lo que pasa con todas. La rutina, el cansancio, las espectativas… Las discusiones. Eramos demasiado diferentes para durar mucho tiempo. Aguantamos seis años. Y menos mal que no llegaron los niños. ¿Y tú qué? ¿Solo follas sin complicaciones?

— También he tenido relaciones de mucho tiempo. Ahora solo disfruto. En cuando veo problemas cambio de carril. He abandonado la búsqueda de la pareja ideal. Ya solo me lo paso bien.

Inevitable mirarle mientras hablaba. No estaba gordo ni flaco ni era un adonis. Pero algo emitía el dichoso Marcos. Era inexplicable, pero no podía detener mis ojos mientras recorrían su imagen mientras eliminaban aquella camisa blanca y los vaqueros. Le veía desnudo y no lo entendía… Bueno si lo entendía.. Hacía tanto que…

— Te lo pasas bien. No lo dudo. ¿Y tus chicas..? Digo.. ¿ellas saben de la existencia de las demás..? ¿O eres un golfo con todas las de la ley?

— Todas saben que solo busco sexo. Y que hoy estoy con una y mañana con otra. No me gusta ninguna para más de dos días sin la cama de por medio. Eso es grave si uno busca algo serio. Afortunadamente ya he pasado esa fase.

— Si. Eso es grave. Pero no te veo muy dolido. ¿Es Miles Davies lo que suena no?

— Si.

— ¿Puedo saber a qué te dedicas? Aparte de escribir en la cafetería y… Bueno.. Y eso otro…

— Soy informático pero trabajo desde casa. Normalmente por las tardes estoy ocupado. Por las mañanas hago otras cosas… Aparte de escribir.

— Entonces estoy salvada. Es de noche.

—Por las noches, cuando me dejan, inicio los trabajos para terminarlos por la mañana.

— ¿Qué trabajos?

—…

(Entonces apareció aquella sonrisa. Si. AQUELLA sonrisa que hacía cosquillas. ¿Cómo era posible eso? Pues lo era. Sólo que la que se reía no era yo. Era mi entrepierna…

— Vale. Me callo. Huele muy bien… Digo que hueles. Supongo que es tu perfume… ¿Cual es?

— Blue de Channel.

— Pues es muy… Jo. Me encanta.

— Cumple su función.

— Y cuál es. ¿Atraer mujeres? De nada sirve oler bien si no gustas por otros motivos.

— Cierto. ¿Te gusto por otros motivos Bianca?

(Hijoputa… Porque deseaba tenerlo encima… Básicamente)

— Bueno. Me caes bien y eso. Pero un tipo que se cepilla a una detrás de otra no me es atractivo. No estoy aquí por eso…

— ¿Ah no? ¿Y porqué estás aquí?

—…

(Sin palabras. Volvió a dejarme en blanco mientras comíamos. ¿Porqué me había metido en la casa ajena de un tipo que no me dejaba dormir por sus ruidos follando a diferentes mujeres? En teoría ya habíamos hablado sobre eso y no había más que decir. ¿O si?)

— La verdad es que no se me da bien mantener conversaciones con mujeres interesantes o que me digan algo. He perdido práctica. No quiero decir que las demás no tengan nada que decir. Cada uno es como es pero… No sé. Es el simple hecho de verte moverte me fascina. Y tu voz… Tienes algo.

— A mi no me la das. Eso se lo dirás a todas… A todas esas que te cepillas.

— Pues no. A esas no les digo nada de eso. No solemos hablar mucho. Vienen y se van. En el momento en que alguna quiere algo más serio corto.

— ¿De qué tienes miedo?

— No tengo miedo de nada. Solo que no quiero equivocarme. Así que decido que solo quiero una parte de la relación. No las dos.

— ¿Nunca sientes nada por esas chicas? Digo algo… Especial. Algo que no sea sexual…

— No. Eso no me ha pasado nunca desde que corté con mi ex hace tres años. No me ha pasado con las que me acuesto ni con las que no me acuesto. Hasta ahora…

— ¿Eh? (Bingo!)

— Bianca. Te puedes ir cuando te apetezca pero… Me atraes. Y no me refiero solo sexualmente. He intentado ser más básico y borrar lo que se me pasa por la cabeza pero no puedo. Así que eres libre para irte. Pero si te quedas estás alimentando algo sin ser consciente. No es malo pero… No sé tampoco si es bueno…

— Me cuesta creer algo así.

— ¿Te gustaría que fuera cierto?

— Vale. A ver que te contesto ahora. No lo sé. Déjame pensar. No. Mejor no te contesto. ¿Me enseñas esos libros?

— Claro. Ven.

Nos levantamos y me llevó a su dormitorio. Así. Directamente sin pasar por los preliminares. Bueno no. El caso es que Marcos tenía varias estanterías con libros frente a su cama. En el estudio me dijo que estaban los que menos le importaban o más sencillos. En el dormitorio siempre acaban sus favoritos… O favoritas.. (Eso lo pensé yo)
Miraba entre aquellos lomos los títulos y me parecía que no iba a acabar nunca de encontrar algún libro interesante allí. Los autores pasaban de clásicos como Dickens a actuales como Paul Auster, de Poe a Neruda, de Galdós a Stephen King…

— Vaya. Te gustan muchos estilos. Paul Auster me encanta. Es de mis favoritos. ¿Has leído a Nick Hornby?

— Miralo. Ahí tienes uno. También es muy bueno.

— Anda. ¿Y de lo que tú escribes no me enseñas nada?

—¿Lo ves como tu eres diferente? Ninguna me pregunta nunca eso. Mira. No he publicado nada aún. Este es un primer borrador del libro en el que estoy metido. No quiero que sea muy largo y pesado.. Pero si que sea… Intenso.

—Intenso… Me gusta. ¿De que va?… A ver el título…. «Bruma del Norte»… Hummm…

—Es una historia medieval. Un soldado del Rey acaba perdido donde no debe…no te digo más para que lo leas. El principio es muy básico para introducir en escena a los personajes. Más adelante pasan cosas como está…

Le tenía a menos de quince centímetros de mi. Su olor era tan intenso como lo que había escrito. Estaba segura de ello. Entonces sus dedos pasaron rápidamente las páginas buscando algunas en especial. Y si, allí estaban. En cuanto apartó la mano aquel texto se me juntó en mi cabeza a trompicones. Había cierta escena donde aparecían palabras que no solía decir yo, si acaso pensarlas… Allí estaban vestidas como palabras educadas sin serlo…«Polla erecta, coño humedo, lamer con lujuria mi clítoris, Culo listo para desfondar, lenguas que buscaban ávidas el ansioso pezón… «

—¡Madre de dios! ¿Estas cosas escribes?

— Si… Entre otras… No todo el libro va de eso. Pero le da.. Vidilla.

— Ya ya… Vidilla tiene seguro. ¿No hace mucho calor aquí?

—No. ¿Estás bien?

— Si si… Pero me siento.. Creo que debería irme. Quizás la comida… No sé… No digo que estuviera mala la pasta no. Es que eres muy…

— ¿Muy qué?

— Me voy Marcos. Otro día nos vemos. ¿Te importa?

— No. Claro que no. Lo que te apetezca. Te acompaño a la puerta.

Esencialmente me hacía popó encima. Estaba tan caliente que sabiendo que no iba a pasar nada y yo no iba a intentarlo por supuesto, pues decidí que lo mejor era largarse. Marcos era encantador, claro que si, pero había algo más en el, algo que me atraía y no parecía ser capaz de contenerme. Y yo, que siempre me contenía, pues esa noche era una más. Mejor pasar al baño de mi casita de caramelo y hacer trabajos manuales que seguir allí. Estaba confusa. Y odiaba estar confusa. Las dudas me hacían huir. 
El llegó a la puerta antes que yo y la abrió. Y esta es la parte que lo decide todo. No abrió la puerta completamente, que habría sido lo normal. El cabrón solo la abrió ligeramente. Había como unos veinte centímetros de apertura, insuficientes para pasar yo y mi culo, así que al apartarse el no me quedó más remedio que avanzar mi mano hasta la puerta. Unos segundos. Dos quizás. Allí se quedó mi brazo en el aire esperando algo. Era tan sencillo como coger la puerta semiabierta y abrirla completamente… O empujar con la mano hacia adelante, es decir, cerrar la puerta… Y quedarme dentro…

Adivinen…

Supongo que la Bianca con cabeza estaría pensando en Paul Auster, en libros, en aquel póster de Sed de mal, en el delicioso vino… Yo que mierdas sé… Pero había otra Bianca que no era la que tenía eso en mente. Esa cabrona deseaba ser follada por aquel lujurioso Marcos. Que cojones. Ya sabía que era una más para el. Eso pensaba. Si acaso se podía hablar más conmigo pero no era una tía buena ni por asomo,aunque el decía que no estaba mal.. Y da la casualidad que esa Bianca manejaba su propio brazo… Pues eso. Que cerré la puerta. 
Marcos me miró como esperando alguna explicación a ese cierre. Y en cuando se fijó en cómo me mordía ligeramente mi labio inferior… Pues todo fue uno. Al parecer eso es una señal inequívoca para los hombres de que no te apetece leer libros precisamente. No. Eso no.

Recuerdo que volvió a sonreír… Y se acercó a mi…

Lo tenía sólo a unos centímetros de mi y lo único que escuchaba eran mis latidos empujando de mala manera a mi respiración. No entendía el motivo de ese nerviosismo. Quizás iba todo demasiado deprisa aunque nadie me llevaba a rastras. Los dos nos acercábamos a la meta conduciendo el mismo vehículo…

—Estás nerviosa. Tranquila. No te voy a comer.

(Posiblemente la frase más idiota que suele decir el lobo al cordero en los cuentos…)

—¿Se me nota mucho?

— Un poco. Yo no he cerrado la puerta. Creía que te ibas…

—Y yo. Pero no. No me voy.

El tenerlo tan cerca mirándome con aquellos enormes ojos me imponía. Bajé la mano de la puerta que parecía haberse quedado pegada. Adherida. No sé los segundos que estuvimos así. A milímetros el uno del otro. Emitía fuego en estado puro. Podía sentir su calor… Mis ojos buscaron algo que no fueran los suyos para no quemarme y sin saber cómo, la mano que hacía un segundo había estado pegada en la puerta, en ese momento empezaba a entrar por debajo de la camisa de Marcos. La Bianca con cabeza flipaba en colores psicodélicos al ver lo que hacía la Bianca hambrienta… Pero se dejó llevar. 
Ya tenía mi mano en su abdomen acariciando la parte más cercana al volcán. Marcos se acercó a mi boca y yo cerré los ojos. Lo deseaba. Claro que si. Deseaba que me comiera la boca y otras cosas que ya empezaban a hervir. Hacía mil años que deseaba eso. Bueno no tanto, pero lo parecía. En aquel momento no se me pasó por la cabeza que sólo habían pasado unas horas desde que lo había visto en la cafetería y menos tiempo aún desde que sabía su nombre. Pues esa misma noche yo le estaba metiendo mano al vecino que armaba escándalo por las noches follando a otras. No escarmentamos. Eso si lo pensé… Pero me dio igual. 
Lo lógico sería contar los pasos siguientes. Las escenas desde la puerta en adelante. Desde donde los dos tenemos ropa a cuando nos la quitamos y más allá. Eso es lo normal cuando te cuentan una historia. Pero de esa noche y de noches similares que tuvimos después no las recuerdo en secuencias lógicas. Ordenadas. Esa es la palabra. No hay un orden en mi memoria. Hay un caos donde imágenes de mi misma unida a él se superponen unas a otras. Hay olor a sexo. No hay límites. Fronteras. A veces no había nada visible. Todo se sentía aunque mis ojos estuvieran cerrados. No había un ayer ni un trabajo ni un mañana ni más deseo que seguir ahí con el. Sólo eso.

Mis manos pasaron al cinturón. De ahí me veo ya en la cama, sin transición. Moviéndonos como culebras lascivas buscando agujeros en los cuerpos para meterse. Estoy frente a sus boxer negros mientras tengo su miembro erecto rozándome la cara… Al segundo, mis manos arañaban su perfecto culo y el mismo se lo bajó dejándome la máquina palpitante que parecía buscar mi boca. En cuanto la tuve dentro los gemidos de Marcos empezaron a ser audibles. Estaba en una nube la Bianca hambrienta. Comiendo todo sin límites. Supongo que la Bianca con cabeza se fue para no volver. Hay partes donde le tengo detrás, dando embestidas como un animal. Sintiendo sus muslos como empujaban mientras sentía su miembro intentando partirme por dentro. En cuanto me cogió del pelo emití unos ligeros gemidos. Siempre había sido así. Deseaba gritar mucho más pero jamás lo hacía. Y entonces Marcos se detuvo y me dio la vuelta.

—¿Qué se supone que es eso Bianca?

—¿El qué?

—Esos gemidos que apenas se escuchan. Si estás conmigo no quiero límites. Grita lo que te pida tu coño. El manda.

—Y pensar que hablé contigo esta tarde por los grititos de tus chicas. Me da vergüenza ser tan…

—¿Tan…? ¿Tan libre?

—No lo llamaría así. Hay que guardar cierto…

—Te he dicho que te podías ir y no lo has hecho. Si te quedas te quiero libre. Te voy a follar hasta dejar esas ideas caducas en tu cabeza. Abre las piernas y dame tu boca.

—Marcos… Dios…

El cabrón parecía haber recibido una dosis extra de fuerza. Me empujaba como si hubiera perdido toda su humanidad y solo quedara la parte más primitiva y animal. Eran embestidas agresivas que recibía mientras me mordía el cuello.

—¡GRITA HOSTIAS! ¡LO ESTÁS DESEANDO!

(Aquí hubo telepatía…)

—¡¡AHHH!… ¡AHHHHH!!…¡AHHHHHH…!!

Estoy seguro que me escucharon en el piso de al lado. En el de más arriba. En el bloque entero. En la calle y a saber donde más. Del misionero me pasaba al perrito. Del perrito a la cucharita. De ahí al sesenta y nueve. Dios… Que manera de follar… Cuando se corría le pedía un descanso. Que parase un poco. No parecía entender mi idioma. Se bajaba a mi herida húmeda y caliente y seguía comiendo… Cuando me corría le volvía a pedir un descanso… Entonces se acercó a mi mientras lamía mis pezones…

—¿Quieres descansar? Ya descansarás cuando seas vieja. Cuando tienes piernas debes correr, andar. Cuando tienes manos debes tocar, coger, sobar… Cuando todavía te mueves y sientes pasión por vivir debes hacer eso. Vivir sin descanso. Follar sin descanso. Gritar sin descanso. Cuando seas vieja la cama solo tendrá un significado para ti. Solo uno. Ahora tiene dos. Haz tu vida para tener los mejores recuerdos cuando el tiempo te llene de arrugas y no te puedas mover.

—No estoy acostumbrada a esto. Hacía mucho que…

—Vale ya de hablar. Come…

Como negarme… Su polla se alegraba de verme abrir la boca… Madre mía… Sudaba como si su meta fuera perder kilos por minuto. Cuando le tenía detrás, sentía sus gotas de sudor caer por mi espalda y mi culo mientras me daba caña hasta que perdía la consciencia. 
Hay partes en las que increíblemente le veo de pie, bebiendo agua. Me ofrece un poco y deja el vaso en la mesilla. Luego se echa a boca arriba y me pedía que me sentará encima… Hicimos más posturas diferentes que los funanbulistas del Circo del Sol puestos hasta el culo de LSD. Temía acabar reventada.. Y así fue… No dormí más que cinco o seis minutos esa noche. 
Por la mañana abrí los ojos y ya sentí que alguien estaba desayunadome la entrepierna sin colacao.

—Joder Marcos… Por lo menos… Ahhh… Podías decir buenos días…

—Buenos días.

—Buenos días.

—Buenas pollas te comías. ¡Jajajajaja!

—Cabrón… Termina tu trabajo y me dedico a lo tuyo… Ahhhh…

Y así toda la mañana. Llamé al trabajo para decir que estaba enferma. Que estaba mala. Mala me había puesto un señorito Marcos y no me dejaba recuperarme. Y yo encantada claro…

—Ya he llamado que no voy a currar. Ya que lo del desayuno nos lo hemos saltado te pregunto si vamos a comer o qué.

—Comer comemos. Llevamos toda la noche comiendo.

—Digo de la de verdad. Tengo hambre, sed… No puedo más. ¿No te cansas?

—Vale. Vamos a descansar. Ven.

En el mismo hombre que me follaba como a una perra había otro. Otro muy diferente. En cuanto el furor se detenía me acariciaba mis pechos muy suavemente. O me giraba para besarme cada parte de mi cuerpo, desde los pies a la nuca, desde mi cuello a mis brazos o mis muslos. Todo. Una ración extra de besos que creo que llegaron a relajarme tanto que casi me duermo de placer. Cuando le tuve enfrente me miraba mucho a los ojos.

—¿Esto es lo que haces normalmente a esas que traes?

—¿Follar? Si.

—No. Digo lo de los besos… Tanto tiempo.

—No. Eso no. Deberías de saber que los besos que da un hombre son directamente proporcionales al amor que siente por ti. No hablo de sexo. Me apetece besar a quien me hace sentir cosas.

—Que dices. Tu no puedes sentir eso. No ha pasado ni un día completo desde que nos conocemos y solo nos conocemos sexualmente.

—Lo que veo me gusta. Me gusta mucho. No sé como llamarlo.

—….

No sabía que responder ya que yo también sentía algo. Aunque no le hacía mucho caso ya que quizás sólo era el furor uterino el que me estaba engañando.

Ese día pedimos pizza para comer. No sentía mis piernas cuando nos pusimos a comer. El insistió en comer en la cama. Algo que jamás había hecho con mi ex. Eran unas vacaciones de mi misma. Me sentía libre. 
Empecé a conocer a Marcos como persona no sólo sexualmente. Me hablada de libros y me enseñaba películas increíbles de las que no sabía nada. Realmente Marcos me enseñó a ver. A fijarme en los pequeños detalles de sus películas favoritas. El seguía escribiendo y cuando consiguió publicar su primer libro lo volví a leer pero ya no me asustaron aquellas escenas sexuales que se le daba tanta bien contar. Ahora podía ver que realmente no trabajaba tanto al escribir. Sacaba muchos sentimientos y escenas de lo que vivía en su vida. Los demás nunca nos parabamos a analizar la vida para sacar tanto material en palabras escritas. Él si, y se le daba de miedo.

Después de aquel día vinieron muchos más. Siempre bajaba yo a su piso y follábamos como el primer día. A veces me cruzaba con vecinas que me sonreían pero nunca nadie me dijo nada. En el piso de abajo de donde vivo se siguen oyendo gritos sexuales de placer, pero nadie del piso de arriba baja para quejarse ya que cuando se escuchan, arriba no hay nadie…

Soy feliz… Ojalá esto dure mucho…

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Bianca escribía las últimas líneas del relato en la pantalla del portátil. Después de alguna corrección, pensaba que ya estaba bien. A su lado Lola había terminado de leerlo.

—¿Vas a mandar ese relato al editor?

—Claro. Ya lo has leído. ¿Que te parece?

—Pero si eres tú… Y Marcos. No has cambiado ni los nombres. Y te muestras… Desnuda… No solo de sentimientos… Es fuerte. Los demás me gustan mucho. Pero este relato.. Es el único que eres tu.

—Todo lo que viví con Marcos fue así. Fuerte. Intenso. Pásame la muleta. Voy a por café.

—Ya voy yo. No te levantes.

—¿Sabes que día es hoy Lola? Cuando lo he visto no me lo creía. Diecinueve de Agosto.

—Es verdad… Hoy hace dos años ya. El mismo día que envías esa historia es la fecha de… Increíble. Yo creo que las cosas pasan por algo. Esto no es casualidad.

—Marcos…

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—Marcos… Estate atento a la carretera. A ver… Tenemos que ir recto hasta Coruxo de Arriba, es la AC-173,luego la carretera gira hacia Porto de Santa Cruz. Allí cerca está el Hotel.

—Vale. Vamos bien entonces. Pero esta puta niebla… Joder. Nos ha pillado Galicia que parece Londres.

—Cada vez hay más según va oscureciendo. No deberíamos haber estado tanto rato en el pueblo ese. Al final ya verás… Marcooos…

—Queeee…

—Esa mano… No me metas la mano ahí abajo mientras conduces… No me… Joder… Venga. Estate atento que no se ve nada.

—Jo. Si puedo hacer las dos cosas a la vez.

—Estás conduciendo. Luego tendremos tiempo de eso y más. Pero ahora no te dejo…

—Pues dormiré con tetita.

—Trato hecho. Tetita para dormir. Ahí… Pasando esa señal. Gira…

—Dame un cigarro.

—Deberías dejar de fumar. Mira que te lo digo. Donde están.

—Ahí. En la guantera.

—No se abre. Está atascada.

—A ver…Déjame… Tienes que tirar un poco hacia un…

—¡MARCOS!! ¡LAS LUCES!! ¡VIENE DE FRENTE VIENE DE FRENTE!! ¡NOOOOO!!

—¡DIOS!

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—Creo que mi cabeza intenta siempre eliminar la fecha real en cuanto llega agosto. Pero da la casualidad que lo he enviado hoy. Si llego a acordarme no escribo nada. Dios…

—Venga Bianca. Tranquila. Estoy contigo. Seguro que desde el cielo te está viendo. Estará orgulloso de ti. Si lo piensas bien al final has hecho lo que el hacía y tu nunca imaginaste hacer. Escribir. Y te has atrevido a contar aquel encuentro. Y lo haces con mucha intensidad. Eso me gusta. Quizás escribe él a través de ti…

—Eso lo he pensado a veces. Yo no era así antes de conocerlo. Y menos me salían estos textos donde lo cuento todo. Creo que si. De alguna manera, es él el que escribe. Yo solo soy la mano. 
Me lo decía muchas veces. «Deberías intentarlo. Es bueno para la cabeza. Escribir y soltar lo que llevas dentro» Y un día empecé y ya no he parado. A veces me dan ganas de volver a aquel instante y desear quedarme allí con el. No debería de estar aquí.

—No digas eso. Ni de broma quiero oírte decir eso Bianca… Llora si lo necesitas. Ven…

—El relato solo muestro el inicio, la parte sexual de él. Aquel primer día. Pero todo lo que vino después no cabe en un relato. Dos años que he vivido tan intensamente como jamás lo había hecho. Cada día era una aventura… Debería de escribir un libro… No un relato… Tengo tanto que contar…

—Pues adelante Bianca. Siempre adelante…

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«¿Quieres descansar? Ya descansarás cuando seas vieja. Cuando tienes piernas debes correr, andar. Cuando tienes manos debes tocar, coger, sobar… Cuando todavía te mueves y sientes pasión por vivir debes hacer eso. Vivir sin descanso. Follar sin descanso. Gritar sin descanso. Cuando seas vieja la cama solo tendrá un significado para ti. Solo uno. Ahora tiene dos. Haz tu vida para tener los mejores recuerdos cuando el tiempo te llene de arrugas y no te puedas mover.»

 

 

EL BUFÓN DE LAS ESTRELLAS.

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                Miró lejos y una frialdad recorrió su espalda, vagaba silente una eterna oscuridad, todo era nada y las estrellas dormían apagadas. Pasó la mano por el aire y en su puño lloró ese vacío que huele a espacio y olvido, decidió respirar infinito y se llenó de un perdido verso que nadie había querido, lo sintió dentro, bailó atrevido en su seno, lo abrazó de alma y vio un pequeño destello en su dentro. De ilusión lo vistió, de fresas y guirnaldas lo decoró, lo maquilló, en cada mejilla un diamante pintó, en su frente un tercer ojo valiente y en sus labios el poder del beso cuando profundo siente. Escribió en su libro, letras y albedrío, danza y gemido, sonrisas y mirar atrevido, alegoría y poesía, mano tendida y capaz de unir destinos.

                Le dijo que saltara, que el Universo lo convirtiera en danza, que con los astros se juntara, que fuera destello en cada estrella y que cuando viera una Luna apagada, se convirtiera en espejo, abriera su gran capa y le diera el reflejo del primer Sol que despuntara en el alba. Su palabra era melodía en una voz dulce y aterciopelada, sus cabellos el viento mecían, sus piernas eran largas y sus botas terminaban en punta entre cascabeles y cien campanitas hechas de virgen lana. Su rostro era bello y su sonrisa jamás terminaba, sus ojos miraban café, valle, mar y alguna ensenada, sus oídos eran tan grandes y puntiagudos que hasta el silencio escuchaban. Era amor en un sideral baile de galaxias, luces y sueños que nacían en millones de almas y él, de lograrlos se encargaba.

                 Era el Bufón de las estrellas, sublime creación del Gran Mago, un verso perdido que en el Universo encontró su regazo, un hacedor de sueños que no distinguía por sexo, razas o pecados. ¡Túmbate sobre el pasto, sobre la arena de tu playa, encima de una montaña o donde quiera que tu sueño te lleve a la nostalgia!, ese día en el que todo es imposible, esa noche en que la sombra es espesa y no sientes tu alma, ese momento en que respiras perdido un aire que no tiene nada…Mira al cielo y verás un destello, y otro y otro y otro…es el bufón que no deja de bailar, esa ilusión que entre las estrellas se atreve a nadar, esa música que se divierte y canta sin parar, esa idea que fluye, ese sentimiento que siente verdad, ese sueño que en sus manos, vas a lograr. Míralo, no deja de saltar, jamás se va a cansar, es bufón, poeta y juglar, un hacedor de sueños de todo capaz, hermano del viento y del Universo su aliento, es el gran Bufón de las estrellas, ese ser que te dirá lo grande que eres de verdad, el que logrará que una y otra vez no pares de amar, de soñar, de volar y a veces, que dejes de llorar. Admíralo porque con él debes brincar, de estrella a estrella, de la montaña a cualquier mar, del primer viento al último pesar hasta atravesar toda la oscuridad, de tu cielo a ese gemido que te espera abierto, de aquella ilusión que tenías de niño al sueño que te espera escrito en tu destino…esa luz hecha Universo y que debes abrazar siempre  despierto, hasta besar la eternidad.

 

 

YA NO TENGO GANAS

(Silvia Nelli)

No, ya no tengo ganas. Ya no más, sólo quiero vivir y mantener esa serenidad que con cierta dificultad he recuperado. Yo no soy el problema de nadie y nadie debe ser más mi problema. Cada uno vive sus problemas a su manera y en su cabeza, así que cada uno resuelva los suyos. No tengo tiempo ni ganas de pagar por cosas que ya no me incumben y que ponen en peligro mi serenidad.

Del “Aquí estoy” hice una frase muy restrictiva.

Hice del  ” Te Quiero”  algo raro y elegí que de mi ” Cuenta Conmigo ” es algo que hay merecerlo y ganarlo.

No, ya no tengo ganas. Ya no tengo ganas de escuchar tonterías,ni cosas absurdas, ver gente que se rinde por poca cosa, ver que lo más fácil  es lastimar que ayudar, juzgar que entender, echar un vistazo en lugar de mirar profundamente y sobre todo,creer que se está en lo correcto sin preguntarse si tal vez es el momento para hacer un examen de conciencia.

 No, basta… dejadme vivir como quiero,no impondré mi  presencia a quien no desee y habrá presencias que no me agraden, no voy a agradar a tod@s,ni tod@s serán de mi agrado, nunca he pretendido gustar,ni fingí complacer. Salgan… y asegúrense que mi tiempo y mi bien tengan un sentido y valor para los pocos que he elegido. No se preocupen por quien tengo alrededor…  distingo muy bien, incluso en la multitud, los conocimientos reales de los verdaderos lazos!

 

 

MOMENTOS

(Desconozco autor)

No estaban comprometidos, ni nunca podrían ni deberían estar.
Se veían a ratos.
Buscaban el calor, la pasión, no buscaban amor ni una relación estable, al menos uno de ellos.
Él era libre como el viento, como los pájaros.
A veces buscaba otro calor, otra cama y otras sábanas, un perfume diferente al suyo.
Ella era diferente, le importaba saber cuánto tiempo iba a durar.
Pasaban noches de pasión, complicidad, pero por la mañana regresaba la pesadilla.
Ella se enfadaba, pero con ella misma.
Pasaron meses y las cosas nunca cambiaban, él era de muchas, ella sólo de uno.
A ella le encantaba pasar noches a su lado, lo miraba mientras dormía, no se explicaba cómo lo quería tanto.
Sabía que él también la quería, pero era un amor demasiado loco y ella no lo soportaba.
Pensó que sería mejor terminar toda esa aventura.
Él le dijo adiós y le dio un beso en los labios, como siempre, convencido de que la volvería a ver de nuevo al día siguiente.
Ella sabía que sería una despedida, así que lo miró en los ojos y con las lágrimas dijo: “TE AMO”.
Él cerró la puerta.
Pasaron los días, él la buscó, ella  ya no respondió.
Después de meses casualmente, se vieron.
Ella temblaba, él tenía un nudo en la garganta por primera vez.
Sabía que la había perdido para siempre.
Ella había encontrado a otro hombre, un hombre que cuida de su amor.
Pero sabe que nunca amará a nadie como  lo amó a él, pero se conforma, porque eso es lo que necesita, una historia tranquila, un amor sano.
Él después de meses,todavía continúa su juego, pero de forma diferente.
En todas las mujeres la busca a ella, su esencia, pero no la encuentra y se siente vacío.
Debería haber apreciado más el amor que siempre le habría dado. Se maldijo.
Cogió su teléfono y con lágrimas en los ojos le escribió:

“TE EXTRAÑO,TE AMO, TE QUIERO A MI LADO”.
Ella  no respondió.

HUESOS
 Rafa Martín

https://www.facebook.com/rafamartyn/
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—Es suave tu mano. Me gusta.

—No. No me toques.

—Acércate. ¿Ves? Soy cómo tú.

—No me gusta. Estás frío. No eres más que huesos. Déjame dormir…

—Tu eres lo mismo que yo era. Huesos. Pero tu tienes vida física. Lo que hay debajo de tu piel es lo que me ves a mí ahora. Lo que toca el aire. Me siento extraño tocando una piel que tuve.

—No es lo mismo. Tu estás muerto.

—¿Me tienes miedo? No voy a hacerte daño. Otros te lo hacen y están vivos. Es difícil meterme en los sueños de los vivos, pero a veces lo consigo. Sigue hablando… Sigue…

—No quiero hablar. Quiero dormir. Déjame. No quiero verte. Es todo negro. No tienes cara. Hace mucho frio aquí.

—¿Aquí? No estás en ningún lugar. Ese frío es un sentimiento que se hace físico en tu mente. Debes seguir la conversación. Pregúntame cosas. Dime algo. Así será más fácil todo.

—No sé que preguntar. ¿Quién eres?

—¿Importa eso? No. Pregunta otra cosa. Sigue hablando.

—No tengo fuerzas. Me gustaría viajar. Eso. ¿Puedo ir a China?

—¿Viajar? Sólo tienes que desearlo. Desea flotar entre las nubes. Sigue los caminos de los recuerdos que no has tenido. Todos los tienen pero no lo saben.

—Estoy dormida. Así no se viaja. Quiero viajar de verdad. Cuando me despierte quiero ver muchos países. Quiero…

—Estás despierta pero en otra esfera de la realidad. Los vivos están dormidos. ¿Lo sabías?

—Eso no tiene lógica.

—Tiene toda la lógica de la realidad multidimensional. Vosotros sólo conocéis una. Hay muchísimas más. Arriba y debajo de vosotros. Sólo sentís unas pocas cosas de las que ocurren realmente. Yo fui una vez así. Una vez estuve dormido. Ya no…

—Ahora estoy dormida. Mañana estaré despierta. Así es la realidad. No hay más.

—Que equivocada estás. Ahora estás despierta, mañana estarás dormida con millones de seres dormidos que se mueven. Ahora sueñas cosas posibles. Mañana serás pieza previsible.

—Que tontería. Los que duermen no pueden hacer cosas y nosotros hacemos cosas cuando estamos despiertos. Cuando me dejan salgo con mis amigas y…

—… Cuando me dejan..

—Si. Eso he dicho. Cambiemos de tema. Yo voy a sitos, me gusta bailar, leer, jugar con mi perro. Me gusta la tarta de…

—Los que duermen creen que hacen cosas porque creen estar vivos. Los que sueñan hacen cosas sin saber que las hacen porque no saben que están despiertos. Me gustaría tanto seguir hablando con alguien del otro lado. A veces lo recuerdo… A trozos. Y siento cariño por vosotros…

—Me parece interesante lo que cuentas. Podemos seguir hablando más. No me siento sola… Y es raro. Mañana intentaré recordar lo que me has dicho. Creo que podré.

—Ya. Siento que haya tenido que ser así. Estaba todo previsto.

—¿Ya? ¿Ya qué?

—Estabas soñando. Ya pasó. Has despertado para no volver a dormir jamás. Bienvenida. Desaparece tu carne…

—Mi…no sabía nada… O sea que estoy… Muerta. He muerto estando dormida. No he sentido nada. ¿Un ataque al corazón?

—No.Tu marido te ha dado un golpe mortal en la cabeza mientras dormías en vida. Ha sido instantáneo.

—Sentía que en algún momento haría eso. Sabía que lo haría. No sé porqué no hice nada. Llevo más de dos años sufriendo…

—Lo sé. Ahora sabes todo. ¿Verdad?

—Si. Ahora sé la respuesta. ¿Cual era la pregunta?

—También la sabes. Sé que quieres hablar más pero ya no puede ser… Se acerca otro… Hasta siempre Laura…

HOY TE COMPRÉ

(Desconozco autor)

Hoy he pensado en ti y te he pensado tanto, que me dieron ganas de darte un regalo.
No uno, sino muchos.
Pensé que debería ser algo que te gustara y que pudieras usar en cualquier parte, así que fui a buscar.
Compré sol, lluvia, viento, sonrisa y apenas 50 gramos de lágrimas porque no había más.
El vendedor me dijo que se habían agotado porque los clientes solían comprarlas mucho.
Compré un paquete de razón para que las mezcles con la sonrisa.
He comprado sinceridad para que la uses siempre .
En la tienda había un jarrón enorme de comprensión porque no había mucha demanda. Así que decidí comprarlo todo.
He comprado botellas de romanticismo y amabilidad para que puedas usarlo con la gente que amas.
Sabes, amigo, había un gran jarrón de orgullo en la tienda, pero no lo compré para que  no lo usaras.
He comprado un paquete de amor, paz y esperanza para que puedas usarlo cuando todo parezca perdido.
También había algo muy triste: he visto a mucha gente comprar soledad que incluso les había fallado, esa  era la petición.
También he comprado paquetes de amistad y solidaridad, tan necesaria para vivir como hermanos.
Finalmente he comprado un corazón para que puedas conservar todos estos regalos.
Todo esto te lo regalo para que puedas tener una vida feliz y alegre, pero nunca olvides abrir el paquete de la sonrisa.

 

DOLCE MAGIA

(https://www.facebook.com/Dolce-Magia-1551664538452260/)

Y allí estaba ella con la mirada fija en aquel maldito monitor y en aquel frío teclado…..tenía miedo de equivocarse si le hubiese escrito…pero él estaba allí…tal vez…quién sabe?

Cerró los ojos e hizo coraje…y….

Ella:  Hey holaaa,cómo estás?

Él:  Bien gracias..y tú?

Ella:  Ahora mismo puedo decir,bien.

Él:  Y porqué ahora?

Ella:  Hace tiempo que he vuelto a sonreír…a escuchar música…a escribir.Digamos que creo haber encontrado un equilibrio.

Él: Era hora.

Ella:  De un tiempo a esta parte tengo alguien en mi vida…no sé que es,pero me hace sentir bien…

Él:  Excelente!!! 

Entonces,porque me sigues escribiendo cuando sabes que puedo leerte aún entre líneas…Has venido a buscarme????

Ella:  Porque tú…ERES ESE AMOR.

Una lágrima desciende….contempla el pc…hace click.

Y se promete a sí misma de no  volver a buscarle nunca más.

 

ALUCINADA ETERNIDAD

(https://historiasdeitaca.blogspot.com.es/)

 

             Desabrocha el tiempo sus horas, desnuda minutos y desgarra cada segundo para sentirse vivo, el esfuerzo es vano, el amor vence y el profundo deseo lo mata. El espacio cambia su densidad, el aire su color, huele a limpio y a mojado, dibuja dorada lluvia el alba y se desparrama entre gotas de seda y plata. Grita el horizonte que ya no hay eternidad, calcula el cielo su nuevo infinito y muerto el tiempo, fallece la excusa, calla el ansia, la pasión deja de ser instante y el beso corta el hambre. Cuenta el silencio que dejó de ser, la soledad no siente porque no permanece y el abrazo a piel se pega y jamás desvanece.

             Llora el payaso porque una sonrisa pintar no puede, sufre el romance porque anhela pasión y no tiene amante, habla una caricia porque no tiene piel que la aguante y se mueve frenética una mano porque en el frío, no encuentra su guante. Le explica el hombre a su alma que el amor no despierta en el alba, que tampoco duerme en su cama y que son  sombras las que besan su cara. Excita el viento una supuesta calma. A lo lejos, entre viejas ventanas, la silueta del poeta a media luz declama, un tormento se exhala lento, la acera está mojada y la farola apagada. Deshace añeja pintura la fachada, el portal tiembla frío y la nieve ya cuajada, refleja un perdido verso sin letras, sin rima y sin nada.

             Suelta su ingenio la imaginación, se aparta el sueño pero sigue la ilusión, el momento es ahora y el instante del no tiempo, es creación. El poeta escribe lo que siente, los dedos lo temen y la pluma consiente pues no hay tiempo que lo remedie. El calor es intenso, se aparta la mano de sus líneas, la pluma escribe sola, el poeta no piensa, el sentimiento lo persigue, el cigarrillo consume vacío y el viento no se atreve ni con la pluma ni con el poeta y mejor, vuela hacia otro destino. Se apaga la vela y el tinto ya no descuelga, sigue el poeta en medio de su desierto y entre dunas y arenas, le pide una pausa al no tiempo. No ha de ser su musa quien debe verlo ni tampoco el averno quiere conocerlo, esa mujer debe tenerlo porque es la causa de su miedo, esa mujer es quien le inspira lleno y explica su celo. Recorre el poeta su silencio, entre humos desvela su amor ciego y poco a poquito escribe que esa mujer fue su amante, luego cielo y ahora, su infierno. Se llena de pecado y a ella le reclama, suda frío y a la sangre pide calma, rompe su camisa, abre la ventana y desnudo le grita a su alma: “ ¡ Ven y escúchame porque el sonido del miedo no me deja ensalivar tu voz, ven y bébeme porque ya le puse dos hielos a mi garganta y por tus besos quiere ser tomada, atrévete y despierta el erotismo que nos abraza porque ya mi vigor tu mano quiere, desea profundo entre tus senos ser acariciado y en tu boca terminado!. ¡Dulce grito que desgarras la membrana de mis sentidos, escalofrío intenso que estrujas mi nuca y resbalas despacito hasta el fondo del ego desconocido, espalda que realzas tu espina para contener tanta ira contenida, dolor que eres pasión y alucinación, erotismo y canción, calostro de poeta succionado y querido en cada tinta de pasión!…¡Déjame sentirte, sentirte en silencio, lejos de esos ojos que juzgan y no ven nada, cerca de tu olor y empapado en tu sudor…sentirte en mi oscuridad, más allá del pecado, donde el deseo es vencido y la pasión viciada, donde el suspiro traga su aliento y el gemido su palabra…sentirte en la profundidad de mi alma, entre los susurros de mis entrañas,  mimado por tu mirada y besado por unos labios, que mojan intensos cada poro de mi cara…sentirte dentro, como el aire en el viento, como el espacio en el Universo y la brava ola en su mar abierto…sentirte hermosa, candente y jugosa,  atrevida y cariñosa, maquiavélica y juguetona, cerca del infierno y dueña del cielo, con cuerpo de nube y humedades en celo…sentirte mujer, única y maravillosa, tierna y con manos de diosa, presumida y cautivadora, de vida dadora y amante perfecta a todas horas…sentirte quiero y es tu derecho saberlo, mi destino hacerlo, tu libertad quererlo y mi pasión, gritarlo lejos!

                  Caminemos juntos y escribamos un destino, de la mano y con el cabello recogido para que cuando estemos en la cama, lo dejes tendido sobre mi almohada o entre las páginas de mi libro. De cerca quiero olerte, saborearme quiero que lo hagas, poseerte es mi deseo y amarme lo que anhela tu alma. Mujer de fresca hierba, malta y cebada, burbuja de cerveza que descansas en mi lengua cansada, exótica vainilla que te envuelves en vara, palabra en boca que te escribes en prosa y necesitas ser, por mi narrada. Necesito que me penetres con tu mirada, que excites mi piel cada vez que una caricia me regalas y que prendas la cera de mis ansias cuando en la mesita de noche la Luna, refleje tu cara.

                De colores me verás porque en nuestra lluvia de estrellas entre tus piernas me encontrarás, al cielo reclamarás porque en su noche me esconderá y entre tus muslos me sentirás, al miedo le quitarás el nervio y al pecado su legado, al silencio le robarás un suspiro y yo te regalaré, el más profundo gemido. Como mujer sonreirás porque aún desnuda te cubrirá la espuma de mi mar,  despacito te vestirás y en seda de luna mi ansiedad encelarás, llorarás y por cada lágrima, el viento un verso escribirá…como mujer pedirás y en cada beso, mi poesía te poseerá más y más. ¡Si!  te escribiré hasta que la tinta duela en los dedos de mi verdad, te escribiré hasta que el profundo sentimiento seque mi alma y toda mi humedad, te escribiré hasta que mi latido sufra y el corazón calle por oquedad…te escribiré hasta que el silencio del no tiempo me llame a ser parte, de una alucinada eternidad.

AMORE DOLCE

(https://www.facebook.com/AMOREDOLCEINFINITO/)

-Te has dejado crecer el pelo.
– Eso parece.
-Lo tenías corto cuando estabas conmigo.
-Lo sé.
– Estás bien, por cierto.
-Gracias.
– Eres demasiado hermosa.
– No deberías decírmelo. Soy tu ex.
– Puedo decírtelo. Te amé.
En la cara de ella se reflejó una mueca. Me amaste porque soy hermosa?
-No, no fue eso. Te amé porque ….en realidad no sé por qué.
-Cómo que no sabes por qué?
– Es que tú eras… no sé decirte.
Hubo un momento de silencio, entonces ella finalmente sonrió : – Yo te amaba. Nunca lo entendiste, pero yo te amaba.
– Nunca me lo dijiste.
– Tienes razón. Te dije muchas cosas, pero que te amaba no.
-Me dijiste que era un idiota, que te traté mal, que era inmaduro…
-Dios mío, sabes que no lo pensé de verdad.
– Y qué fue lo que pensaste en verdad?
– Que eras genial. Tenías esa manera de ver las cosas y yo amaba esa forma de ver las cosas. Eras adorable cuando me sonreías al otro lado de la calle y cuando me acariciabas la mejilla en cuanto me mirabas. Eras tan dulce cuando me dejaste de estar en tus brazos y sabes yo odiaba sentirme pequeña, pero cuando me apretabas me sentía diminuta y me sentía muy bien en tus abrazos y eras increíble cuando estabas escuchando mis asuntos, como estás haciendo ahora…
Se detuvo por un instante con lágrimas en los ojos, luego lo miró y la voz le temblaba mientras pronunciaba esas palabras:- Y como ahora, me sonreíste. Sólo que después me besaste y me dijiste que todo estaba bien.
Fue un momento. Un momento en el que él se asomó al otro lado de la mesa y la besó.

-Y le dijo :- Todo está bien.

Ella respiró profundo.

– No deberías haberlo hecho. Soy tu ex.

Sabes por qué te amé?

-No

– Porque era imposible no hacerlo. Eras algo que no podía entender, y cuando lo intentaba, me perdía. Y cuando me perdía, encontré tus ojos y ellos siempre me miraban con un amor infinito, no importaba lo imbécil que fuera contigo o lo que te molestaba o lo que te hiciera llorar, tus ojos continuaban siempre amándome. Te amaba porque eras fuerte, mi niña. Siempre pensaste que yo te estaba protegiendo a ti, pero en realidad tú me estabas protegiendo a mí. Nunca te protegí. Y tú no tienes ni idea de cuántas veces me he odiado. Me odié cada vez que no te defendí y no te dije que te amaba. No me dijiste que me querías, pero sabía que me amabas. No te dije que te amaba, pero te amaba. Lo sabías?
La sonrisa de la chica se tornó triste :- No.
– Pero te amaba. De verdad.
-De haberlo sabido, no me habría rendido contigo.
-Entonces ahora ,estaríamos juntos?
– Ahora aún estoy contigo.
– Pero sigues con él.
– Y tú estás con ella.
– Pero estoy contigo.
Ella suspiró :- No pasa nada,está bien. Hemos ido más allá de nuestro amor.
– No lo sé. Todavía estamos aquí.
– Ya no somos los que éramos.
– Tienes razón. Tienes el pelo más largo.

Finalmente ella sonrió. Y él no pudo reprimir no decírselo:-Tu sonrisa  es siempre la misma,pero…
Su mirada se tornó seria :- Incluso tu capacidad para hacerme sonreír es siempre la misma.
– Quieres saber la verdad?
– Si,por favor.
– Mi amor por ti permaneció siempre intacto.
– Quieres saber la verdad?
– Si
– Ves mis ojos?
Se miraron.
– Si,los veo.
– No lo entiendes?
– Qué debo entender?
-Dijiste que te miraban con un amor infinito.
– Si y qué?

– Ni ellos han cambiado. Todavía te siguen mirando.

LA VOZ A TI DEBIDA

(Pedro Salinas)

LA VIDA ES UN ESPEJO….SONRÍELE Y TE SONREIRÁ

(Desconozco autor)

He aprendido que el tiempo pasa más rápido cuando dejas de mirar el reloj. Cuando vives improvisando y disfrutando de cada segundo que te regala el día. Cuando llenas tu mente de cosas positivas. Cuando mirar atrás no pasa de los 180 grados…
Que las cosas pasan cuando dejas de esperarlas. Que esperar implica esperanza y la esperanza es una falsa ilusión.
Que ya no vives de ilusiones, que la realidad le ganó la batalla. Y te das cuenta de que los recuerdos ya no duelen.Que el dolor es parte del aprendizaje. Que ahora eres más fuerte que antes.
Que el amor es un pilar importante pero no el único que te sostiene…
Que la amistad perdura si la abonas cada día. Que los verdaderos amigos gritan cuando los demás se callan y que los puedes contar con los dedos de la mano…
Que los “para siempre” pueden ser instantes. Que los instantes vale la pena vivirlos. Que vivir implica arriesgar, que quien no arriesga no vive, no siente, no gana…
Que a veces ganar es perder, que perder te incita a luchar. Que luchar es el camino. Que el camino te lo impones tú. Y que tú debes ser prioridad en tu vida.
La vida es un espejo…sonríele y te sonreirá…

 

 

 

JAMÁS SE REGRESA

(Martha Rivera)

No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe.

No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca. No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma.

No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía, o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música.

No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y sienta un inmenso horror por las injusticias. Una que no le guste para nada ver televisión. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo.

No te enamores de una mujer intensa, lúdica, lúcida e irreverente. No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, jamás se regresa…

SHHHHH.NO LO DIGAMOS

(Álvaro Márquez.Venezuela)

No lo digas, yo no lo diré tampoco,
fue una locura, dime que estoy loco
y yo también diré que eres demente.
De dos orates nada bueno sale, ¿no?
La nuestra es historia que se escribió,
aunque de ese final nada sepa la gente.

Que sea sólo el silencio el que hable,
se encuentra entre ambos un culpable,
ambos tenemos culpa de todo lo vivido.
Culpa de que ahora haya tanto dolor,
que todo lo que antes nos supo a amor,
ahora a los dos nos sepa tanto a olvido.

No me digas lo siento, no digas perdón,
yo tampoco aprovecharé la ocasión
para decirte que te amo todavía…
Recuerda que soy loco, es nuestro pacto,
mantengamos el silencio como está, intacto,
de aceptar nuestra locura ha llegado el día.

No digas que tienes ahora ganas de llorar,
ni me digas que tal vez un día podrías regresar
ni yo diré tampoco que saldría a esperarte.
Tenemos lo necesario, nada pierdo, nada pierdes;
tienes cordura suficiente para que no me recuerdes
y yo la locura requerida para olvidarte.

No digas que todo fue muy especial para ti,
yo no lo diré aunque sepas que es así
ni voy a pedirte que como amigos quedemos.
Una amistad luego de lo vivido la interpreto
hacia el amor como una falta de respeto
y ese permiso ni tú ni yo lo tenemos.

Es algo tarde ahora para que digamos
y luego de decirlo quizá nos arrepintamos
y callados hubiésemos preferido quedarnos.
Son jugarretas muy tristes del destino
levantar tantos obstáculos en el camino
que ya no nos permiten amarnos.

Si todo se acabó, simplemente vámonos y ya,
nada digas, ni yo, será el tiempo el que dirá
por qué tantas cosas entre nosotros sucedieron.
De nuestro amor mucho se ha de escribir,
por qué vivió con tanto que se pudo decir
y murió al final, por cosas que no se dijeron.

El Ocaso 

(Patosai)

Cuando el ocaso nos alcance, ya no será importante si te he odiado o me has traicionado.
Ya no será decisivo si mi estómago está en línea o si tus piernas no se han curvado…

Será un momento para disfrutar de la brisa y de la canción que he dejado de lado.

Por cierto, qué triste sería saber que lejos de mí, nunca has tenido esa canción en tus oídos, la caricia oportuna en la niebla o un tierno poema en tus manos.
Se me hace que muchas cosas lejos de mí, no las has disfrutado…

Cuando el ocaso nos alcance y necesitemos lentes para todo, no será cuantioso saber si el dinero nos ha sobrado o si la casa que tuvimos nos ha gustado.
Ya no será decisivo si me he olvidado algún aniversario o si nuevamente, me has hecho esperar demasiado…

Por cierto, qué lamentable sería saber que lejos de ti, nunca he tenido una mirada sincera, las cartas que siempre he deseado leer o un beso encantado.
Pienso que muchas cosas sin ti, me han empezado a hacer daño…

Cuando el ocaso nos alcance, ya no será fundamental si fui un buen compañero o si fuiste un hermoso regalo.
Ya no será culminante si conmigo lo has disfrutado o si no me has deleitado…
Será un tiempo para disfrutar de los regalos y las sorpresas que siempre nos hemos obsequiado.

Por cierto que sería preocupante saber, que lejos de mí, lo has tenido todo sin haber encontrado lo básico: los simples gestos de amor, las viejas fotos y algún encendido verano.
Se me hace que muchas cosas lejos de mí, ya las has olvidado…

Cuando ese ocaso se nos arrime bien cerca y no podamos con nuestros cuerpos algo ya gastados, todo será más lento.
Será igual preguntarte mil veces lo mismo o que contestes lo primero que tengas a mano.
Será una inolvidable alegría, haberte contemplado.

Por cierto que sería vital saber algo de ti: lo que me he perdido por no estar contigo y las cosas que en mi ausencia, has extraviado.
A veces pienso que si te hubiera perdido, no me lo habría perdonado.

Finalmente… Cuando el ocaso nos haya alcanzado, estaremos en la misma tierra sin haberlo considerado.
Ya no será importante si te he olvidado o tú me has recordado…
Será comenzar de nuevo, desde otro costado.
Aunque será primordial preguntarte cómo el viaje, te ha resultado.

Pero más importante, si no te he tenido a mano… Será saber, por qué no te he acompañado…
si en toda mi vida, has estado a mi lado.

UN BUEN AMIGO

(J. Jaime Mojica )

Acaríciame esta sonrisa que carece de fulgor,
necesito un abrazo que elimine el dolor de ausencia.
Arranca de mi alma esta caravana de aflicciones.
Haz de esta tarde un nuevo comienzo.
Ya no quiero ser huésped de este frío que pudre mi corazón.

Solo quiero un acercamiento de manos.
Quiero que nuestros dedos hablen por nosotros,
y que el silencio intente desaparecer tanta lágrima.

Necesito un amigo,
un compañero que entienda la gangrena que invade mis sentimientos.
Esa noche ella pedía con urgencia ser escuchada…
Y en un momento de desesperación acudí al llamado de mi mejor amiga.

Ella me decía:
El amor se convierte en mierda cuando la traición 
entra por la ventana y se olvidan los códigos de la decencia 
¿De qué sirve amar a corazón abierto,
si te dan la espalda y las tijeras te clavan?

Ella lloraba… recuerdo,
yo haciendo a un lado el sentimiento enorme que guardaba hacía ella,
solo la abrazaba y su cabeza recostaba en mi hombro.

Ella imploraba,
un trozo de lenitivo,
una medicina para aliviar esa herida tan grande,
Ángel de mi guarda enrédame entre tus alas
y dame paz en tu pecho… me decía..

Esa noche hice a un lado el amor de contrabandista que mi alma
le profesaba y fui su refugio.
Sentí como esa niña tierna era tan frágil en mis brazos,
prometí protegerla a capa y espada…
Nunca le dije que la amaba solo estuve con ella por muchos años.

Nunca olvidaré esa noche, cuando ella hizo de mí, su ángel protector,
mi sonrisa se lleno de vida cuando miré que ella se sentía en paz conmigo,
esa noche decidí quedarme con ella hasta que encontrara su felicidad.

Un buen día emigró a tierras extrañas,
dejándome el vestigio de su vida en mi vida.
A veces las personas que se aman no son para nosotros,
son seres que en su momento necesitaban un consuelo,
un buen amigo que les sostenga la mano para seguir su camino.

HE DECIDIDO

Manuel Gómez

 (Rincóndelossilencios)

He decidido no perderme más en mi pasado, pues lo que fue siempre será mejor que lo podría haber sido; si no, no hubiera sucedido así; si no, no estaría donde estoy.

He decidido no preocuparme más por la gente que me juzga, que me niega, que no me entiende, pues he llegado a un punto en mi vida en el que no me interesan; simplemente no perderé más tiempo con ellos.

He decidido no agradar al mundo que me rodea, pensando que así mi felicidad estará asegurada, garantizada. Me niego a ser lo que no soy, me niego a vivir en un reducto forjado de mentiras y de miedos.

He decidido no mendigar más amistades, ni más saludos, ni más abrazos. Los que quieran partir de mi universo tienen las puertas abiertas: no les detendré.

He decidido desprenderme de las personas que no valoran lo que tienen hasta que lo pierden, aquellas que son incapaces de amarse a sí mismas, aquellas que no ven en los demás lo maravilloso que hay en ellos; nunca jamás volverán a saber de mí, de esto no me cabe la menor duda.

He decidido ser valiente y tenaz y luchar por mis sueños, sin importar que esto pueda o no robarme el último aliento de vida; iré con esta decisión hasta la tumba.

He decidido mirar a mi presente con dicha, con felicidad, con los ojos del niño que siempre fui, independientemente de que haya personas que intenten hacerme cambiar de opinión.

He decidido arriesgarlo todo, y lo he decidido, aunque sea difícil.

ESA PALABRA… 

(Rafa Martín)

(https://www.facebook.com/rafamartyn/)

 

– Esa es…

– ‎¿Esa es? ¿El qué?

– ‎ Esa es la mirada… La que tienes ahora mismo. Esa mirada me está diciendo cosas… Hacía tanto que no escuchaba eso dentro de mí. Cuando me miras así ya estás dentro… ¿Me equivoco Sara?

– ‎ No. Me has pillado…Hace días que pensaba decirte…Bueno. Creo que no hace falta decir nada… Mi cara se lee muy bien.

– ‎ No hace falta… Eres preciosa… ¿Te lo he dicho ya?

– Eres un exagerado… Pero me gustan los exagerados que opinan de mi físico… Suelo salir bien parada. ¡Jajajaja!… Me encanta eso que haces con mi pelo. Ojalá te hubiera conocido antes… He perdido tanto…

– ‎¿Tiempo?

– ‎ Sí. Me siento mayor… Soy vieja para muchas cosas y en cambio vuelvo a sentir algo… Que ya creía perdido…

– ‎ Sólo tienes 45 años. Queda mucha vida.. Yo tengo dos más que tú…

– ‎Ni siquiera sé si está vez merecerá la pena… Ya he vivido está ilusión y…

– ¿Y…? Ninguna historia es igual. Hay que intentarlo siempre. Nadie sabe lo que pasará mañana. Ahora mismo yo estoy en una nube y me da igual el mañana. Quiero que dure esta sensación siempre y lucharé para mantenerla.

– Ya… Pero ahora es diferente. Yo, es como si no tuviera fuerzas para soportar una caída más… Soportar perderte…o que me dejes… Yo que sé…

– ¿Ya piensas en perderme y ni siquiera llevamos unas semanas juntos? Ahora mismo lo tenemos todo. ¿Qué miedo hay que tener cuando estamos bien? ¿Sabes lo difícil que es encontrar a una persona con la que te sientas conectada totalmente? ¿Quieres perder lo que tenemos por tu miedo al fracaso?

– Claro que no. Pero es normal desconfiar cuando todo es… Perfecto.

– ‎¿Todo es perfecto?

– ‎ Sí. Me encanta estar contigo. Y cuando no estás te echo mucho de menos. Supongo que eso es… Ya sabes…

– ‎ Supongo… También siento eso. Yo es que sólo quiero un polvo con una cualquiera y estás tardando cardo…

– ‎¡CABRÓN!

– ‎¡JAJAJAJA!!… Sabes que no.

– ‎Lo qué más me gustó de ti, después de los primeros días, es que no intentabas eso. No intentabas llevarme a la cama. Parece que dejas que las cosas surjan solas a base de… Tratarnos.

– ‎ Busco algo mejor que acostarme contigo… Pero más difícil de encontrar.

– ‎ Eres raro…

– ‎¡Jajajajaja!… Bueno.. No sé…

– ‎ Yo sí lo sé. He conocido a animales de bellota que… Tela.

– ‎Yo también he conocido a otro tipo de animales… Femeninos…

– ‎ Habrá de todo. ¿Sabes? No sé cómo puedo ser tan feliz contigo si solo nos hemos dado besos. Ni siquiera hemos llegado a… Creo que la parte más feliz de una relación que va muy bien es esa. Exactamente este punto. Justo antes de meterte en la cama con la otra persona. Cuando los besos son lo más grande que tienes y lo otro es lo que deseas…

– ‎¿Lo otro es lo que deseas?

– ‎ Ya me has liado. Yo no quería decir… Bueno… ¡Jo!…

– ‎¡Jajajaja!.. Estás más guapa aún cuando te pones colorada. Madre mía… No digas nada. Ya lo has dicho todo… Es posible que sea eso cierto. Justo antes de meternos entre sábanas es cuando más magia hay. Pero lo normal es desear cortar la rosa y llevártela a casa, aún sabiendo que morirá. Pues lo mismo. Este momento morirá, pero pasaremos a otro diferente. Quizás sea una evolución para conocernos mejor. Malo no será…

– ‎A lo mejor pasas después de mí y me dejas.

– ‎… O tú de mí…

– ‎¿Ves? Es tan fácil pensar en cómo acabará esto… Después de años sin conocer alguien así y llegas tú… Me cuesta creer que un hombre esté interesado en mí no sólo para lo de siempre…

– Qué fuerte suena eso. ¡Pero si eres un encanto!. Lo que no entiendo es que demonios ves en mí, aunque no preguntaré más, no sea que te lo pienses mejor y me des boleto…

– Nunca haré eso. Bésame…

– ‎….

– ‎… Y encima besas así… Creo que ya me da igual el riesgo de todo esto. Quiero que seas mío…

– ‎¡Jajajaja!… Vale. Acepto que me compre usted señora…Soy baratito.. Del montón…

– ‎ Si me llamas señora te fustigo. Y a dos manos…

– ‎Lo siento… ¡Jajajaja!… ¡Lo siento mi amooor….!

– ‎ Rocío Jurado…Estás perdiendo puntos viejuno…

– ‎ Vaya.. No doy una… Toca beso…

– ‎ Toca beso…

– ‎…

– ‎ Joder Mario… Di esa palabra…

– ‎¿Cual?

– ‎ Amor…

– ‎ Amor..

– ‎ Ahora bésame otra vez…

– ‎ Que sepas que esto es una encerrona pillastra…

– ‎Lo sé. Despídete del mundo gris. Vienes conmigo…

– ‎ Voy…

 

 

 

L’APPARENZA È COSTRUZIONE…L’ESSERE È CERTEZZA!!!

(Silvia Nelli)

 

VIAJO LEJOS…

(https://historiasdeitaca.blogspot.com.es/)

                   Camino silente en busca de la última respuesta. La vereda se abre y enseña valiente el angosto atajo hacía el epílogo de mi infierno. Sudan las huellas y la piel se abre perversa en cada poro, la mano se hace puño, el diente aprieta labio y mi lengua esconde una gota de saliva, entre las papilas de mi alma. Se muestra respetuosa la montaña, una nieve la resbala y atraviesa mi mirada, el cuerpo viaja solo en busca de una última palabra y a lo lejos diviso cansado, el rizado cabello de una barba blanca. Se juntan en la cima las cuatro estaciones: funde el invierno entre sus hielos mi pensamiento, el atrevido verano desgarra lo que queda de una pasión de hombre, el triste otoño corre despacito sus secas hojas por mi sangre y la dulce primavera, la que todo regenera, se empapa completa en mi alma.

                   Piensa sentado el sabio en su roca, a la derecha un río susurra agua y a su izquierda una vieja tortuga, asoma cautelosa su cabeza porque no ve nada. Lo veo y enfrento su mirada perdida en el incipiente ocaso, iris perdido en un arco senil todavía no comprendido, imaginación triste por un tiempo que en sus manos yace sin destino, sueños de hombre, enseñanza y eterno sabio, recuerdo y mimo de un niño en el último abrazo. Me dice con su cara que mi tiempo ya se ha acabado, que esté tranquilo, que todo lo he dado, que el juez ya ha pasado y que su sentencia dejara legado. Alarga su mano y en mi hombro siento respaldo, se compadecen sus ojeras y siento el cariño que para mí siempre fue denostado, se toca las sienes y leo aquellos primeros versos que un día sentí envueltos en besos y entre una media sonrisa me recita lo que este poeta en su vida pretendía: “creíste que la vida era un verso y lo escribiste tantas veces como te fue posible, desbarataste cada uno de tus sentimientos en busca de la rima adecuada, arrancaste de cada labio que enamorabas una tilde para tu causa pero jamás lograste tener, una adecuada estrofa terminada. De lágrimas eran llenos los tinteros y de sonrisas los pensamientos, en la intensa soledad ocultabas tus deseos mientras a lo lejos, solas y en silencio cien almas leían cada verso. Acompañaste vidas, abrigaste humedades y cerraste muchos ojos cuando creías que tu poesía, no era parte del alba ni parte de nada. En el café hacías falta, en el silencio te arrullabas y cada noche antes de dormir, siempre alguien, te pensaba. Lo que menos sembraste fue vacío y el cielo lo sabe, poco amaste pero de lleno te enamoraste, quizás poco leíste porque no querías contagiarte y quizás tampoco a obedecer te comprometiste, porque siempre fuiste libre. Ahora descansa y deja aquí a mi lado, entre el susurro del río y esta vieja tortuga, tu poesía como legado. Yo le pondré las rimas del tiempo, las tildes de tu alma y el sentimiento de toda una vida en cada palabra. La publicaré en la editorial del cielo para que sea leídas en cada rincón del Universo, para que aprendan los ángeles que el hombre tiene sentimientos, que si lo dejan escribe intenso y que en libertad se expresa mejor que el viento y si algún día llega al infierno, para que aprenda el miedo que el pecado es un invento, que en la pura poesía no hay freno y que los sentimientos no se juzgan jamás, en las brasas del averno.”

                   Parece que el momento llegó, se cierran los ojos ya cansados y mi aliento no espera reclamo…da igual el color del cielo, si tiene nubes o si lo pintan las estrellas, el silencio es requerido y el instante temido, toco mi alma y el dolor llega a su destino. Viajo lejos, donde el espacio no tiene tiempo, el Universo se abre, el agujero negro absorbe, la memoria vomita cuerpo y la música es intensa, el calor abraza y la luz enamora, la ternura es tanta que el espíritu colapsa, la imaginación se toca y la utopía se vive, el limbo explica la pequeñez del ser humano y el sueño cabe, en la palma de una vacía mano. Viajo lejos, allá donde el infinito escribe versos, donde el amor no tiene piel y el deseo no es perverso, allá donde explica el viento su aire y el rayo su trueno, donde la eternidad expande su tiempo y las almas sus alientos…viajo lejos, tan lejos que ya volver no puedo, tan lejos que ya ni el silencio siento, tan lejos que mi cuerpo dejo y tan lejos que ya no tengo miedo…viajo lejos, allá donde la manzana no tiene hueso, donde una estrella destella y el cometa siempre vuela, donde la caricia permea y la ternura no es odisea, donde no existen los espejos, los caballos galopan sueltos y cuando les dan la gana, los búhos giran trescientos sesenta grados sus cuellos… tan lejos que ya no veo lo que siempre temo, tan lejos…tan lejos de tanto ego.

POR LA NOCHE 

Samuelebeniabram

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(Relato erótico)

Es domingo por la mañana. Son las 5:00. Demasiado temprano para levantarse. No ha parado de llover en toda la noche y fuera hace un frío polar. Desde los cristales de la ventana entra una ligera luz que ilumina débilmente la habitación, suficiente para ver tu cara y tu cuerpo oculto entre claros y oscuros, por sombras que parecen querer poseerte.
Tu respiración es caliente y constante. Tu corazón late con un ritmo relajado como si también él estuviera inmerso en el sueño. Lo siento en la cama cercano a mí.
Tus piernas rozan las mías, a veces entrelazándose.
Tu piel lisa y aterciopelada se abraza a la mía, transmitiéndome el calor y el olor de tu cuerpo.
Los pelos enmarañados y esparcidos sobre la almohada te cubren parte de la cara. Siento la pesadez de tu cuerpo cercano a mi respiración. El olor natural y salvaje de tu piel acalorada, y quizá algo sudada, despierta mis instintos sexuales. Observo tus senos, grandes y redondos, cubiertos por la fina sábana de lino blanco.
Me gusta mirarte cuando duermes, observar en secreto tu cuerpo de mujer. Pareces una niña dormida, débil y frágil, dulce e indefensa, sin ninguna protección.
Pero no estás sola, yo estoy aquí, a tu lado, para protegerte, defenderte, amarte.
Ayer por la tarde volvimos a horas distintas y ni siquiera nos vimos. No pudimos ni darnos el beso de buenas noches. Cuando llegué a casa, ya estabas inmersa en un sueño profundo.

Me vuelvo hacia ti y te miro. Tu cara está relajada, rendida ante la vida. No pareces tú sin aquella expresión preocupada, síntoma de pensamientos que te sobrepasan. Pensamientos que tienes que afrontar y superar cada día para seguir adelante. Pero tú, sin nunca perder esa dulzura y feminidad que te caracteriza, eres capaz siempre de ir más allá.
Estás tendida en la cama con un brazo sobre la cabeza apoyada en el cojín y la otra mano, sobre la barriga. Me acerco a ti y te doy un suave beso en la mejilla, mojando mis labios con el sabor de tu piel.
Tienes un olor que me turba.
Comienzo lentamente a tocarte los labios, y la sensación que tengo despierta mi deseo.
Tu cuerpo, aunque rendido a la oscuridad de la noche, continúa siendo provocativo.
Me meto bajo las sábanas, como me sumerjo en la profundidad de un océano, y desaparezco.
El aire allí debajo es más caliente y el olor de tu piel un poco sudada es más fuerte, más natural, más animal. Deslizo lentamente la punta de mis dedos sobre tu cuerpo. Te toco por todos lados, pero lo hago tan ligeramente que no sé si lo notas. No quiero despertarte.
Apoyo los dedos en el tanga, siguiendo la línea, y siento la carnosidad de tu sexo.  Noto sus pálpitos, sus grietas.
Aquella leve protuberancia me excita.
Subo lentamente y busco tu pecho, que entra dentro de mi mano sudada como dentro de una copa de champán.
Comienzo a acariciarlo con un movimiento lento y circular, rozando con los dedos los pezones grandes y negros.
Lo hago despacio, con un miedo tremendo, no quiero despertarte. Necesito darte un placer distinto.
Me excita, con la complicidad de la noche, acariciarte y besarte en la oscuridad, mientras duermes, inconsciente de lo que sucede. Abuso dulcemente de tu cuerpo como un ladrón roba escondido un helado a un niño.
Tu sueño es profundo, también tu respiración es muy profunda, tanto que ni te das cuenta de que estoy allí.
No te das cuenta de nada. El placer mental que pruebo viene acompañado del placer físico, pero tras un rato, no sé más cuál de los dos prevalece.
Estimulado por tu continuo entumecimiento, mi mano se hace más pesada y eficaz. Decido quitarte aquel trocito de tela que nos separa como una frontera.
Un triángulo sostenido por dos hilos finos cruzados, que compramos juntos en París en una tienda de lencería.
Antes de hacerlo, permanezco unos instantes con la nariz apoyada sobre aquel trozo de tela que sabe a ti.
Apoyo los labios encima como si quisiera comerlo, pero lo hago tan delicadamente que no te das cuenta de nada. Después tomo con la punta de los dedos los dos lados exteriores del tanga y comienzo a quitártelo lentamente. Una acción interminable, me parece tardar toda una vida. Tu sexo descubierto está allí esperándome. Los vellos negros como el carbón y cuidados extremadamente resaltan sobre el blanco marfil de las sábanas de lino.
Me excita mortalmente la idea de que no sigas la moda y no te depiles totalmente, dejando siempre un velo negro.
Mi miembro poniéndose duro,  comienza a hincharse latiendo de deseo.
Con una mano me hago un poco de espacio, alargándote ligeramente las piernas.
Me acerco con los labios y comienzo a besarla con la punta de la lengua.
La punta de mi lengua sigue las formas, dejando tras de sí una ligera estela de saliva.
Te beso los muslos, el interior de los muslos, las ingles, me empujo lo más bajo posible hasta alcanzar el otro orificio.
Voy después, con la punta de la lengua a fastidiarte el pequeño punto que parecía dormir, pero que al contacto se despierta y se endurece. Un líquido fino, con un sabor natural que sabe a ti, moja tu sexo.
Sigues durmiendo arrullada por tus sueños.
Froto mi miembro ya duro por tu cuerpo caliente. Me coloco encima de ti y sin tocarte con el cuerpo, dejo, teniéndolo agarrado con la mano,  resbalar mi miembro duro y grande en la mitad de tu sexo, frotándolo y recorriendo en su longitud, de la cima a la base.
Me hago espacio y haciendo un poco de presión entre los labios mojados de tu sexo, entro con la punta de mi miembro dentro de ti. Tu pierna se mueve y buscas una posición más cómoda. El placer que te llega mezcla las sensaciones entre el sueño y la realidad, entre el rechazo y la aceptación, entre el abandono y el abuso.
Me paro un momento a observarte, no te quiero despertar. Tus párpados realizan un ligero movimiento, pero no llegan a abrirse; estás demasiado cansada y continúas durmiendo.
Con un gesto decidido, tiro la sábana. La habitación está caliente, nuestros cuerpos lo están también y no notas la diferencia. Mueves otra vez las piernas y suspiras. El placer que te estoy dando te lleva dulcemente a la realidad.
No abres a sabiendas los ojos, pero percibo, una sonrisa maliciosa en tu cara. La tácita aceptación de lo que hago.
Estás despierta, lo veo, pero te gusta jugar.
Remonto lentamente tu cuerpo con los labios, mojándote con la lengua la piel. Llego cerca de tu cara y te beso los labios, el cuello, las orejas. Un  beso repleto de deseo.
Nos abandonamos, los dos, en un beso largo y apasionado, envolviéndonos como si ya estuviésemos haciendo el amor. Con una mano tocas mi miembro, lo aprietas fuerte, y te lo acercas a la boca, y yo con él. Comienzo a frotarlo duro por tu cara, con avidez; manteniéndolo agarrado con las manos, comienzas a chuparlo con tus labios y con tu lengua, que parece tener vida propia. Abandonas la cabeza en el cojín y arqueas ligeramente el cuerpo. Tus pezones se han puesto duros y me invitas a ponerme encima de ti. Quieres ser poseída. Giro la cabeza y te miro a los ojos, continúas teniéndolos cerrados, no quieres abandonar tus sueños, tus fantasías.
Estoy celoso de tus pensamientos.
Me he transformado en un hombre sin rostro, en un desconocido que se aprovecha de la noche y abusa de tu cuerpo. Podría ser cualquiera. No ves mis ojos, mi cara, las expresiones de mi cara colma de deseo y de pasión.
Te has abandonado y rendido a aquellas dulces sensaciones que te dan placer y te transportan a otro mundo.
Estoy celoso del mundo en el que estás inmersa.

Tú eres mía y solo mía y no quiero compartirte con nadie. Entro dentro de ti para hacerte sentir que estoy, que soy yo. Dentro, hasta el final. Abres la boca y endureces el cuerpo, agarrándote con las manos a la cama, como si estuvieras invadida por un intruso. Haciéndome espacio entre tus piernas, llego a entrar totalmente dentro de ti. Comienzo a moverme con un movimiento circular y un ritmo cada vez más profundo y penetrante.
Te siento gemir de placer. No abres la boca y escondes tus gemidos sofocándolos en el cojín. No dices nada, pero comienzas a mover las caderas siguiendo el ritmo.
No abres los ojos, no me miras y te obstinas en hacerte mecer en tus fantasías.
Ahora eres tú la que en la noche abusas de mí.
Me aprietas el culo, penetrando los dedos en mis nalgas. Haciéndome presión, me aprietas con fuerza dentro de ti. Empujándome con las manos acelera mi ritmo.
Arqueas el cuerpo y con los dientes te muerdes los labios.
Te gusta ser poseída con fuerza.
Tus párpados se mueven velozmente y tu cabeza parece no encontrar un punto de apoyo. La levantas ligeramente hacia mí y buscas con la boca mis labios. Entiendo por tus gemidos que estás cerca del orgasmo.
Se te escapa un suspiro como si te faltase el aire.
Tu corazón late como el de un atleta. Hasta que los sonidos se pierden y las palabras que me susurras en las orejas salen confusas de tu boca. Para darte placer, voy con una mano a apretarte la punta del clítoris.
Siento de nuevo tu voz que susurra frases que no llego a entender. Pero tu voz no es vulgar. Hay solo placer, deseo, abandono, la conciencia de saber que eres mía.
Permanece pasiva y silenciosa, la tácita aceptación por lo que te estoy haciendo.
Te aprieto fuerte hacia mí. El movimiento aumenta penetrante, tus suspiros se hacen cada vez más grandes, los gemidos crecen, se funden, se abrazan, se aprietan, se alargan y después se relajan. Nuestro semen caliente fluye mezclado. Llegamos juntos a un orgasmo lleno de amor. Nos sonreímos y nos quedamos abrazados, sin aliento, como si hubiésemos ido a un mundo más allá. Y probablemente lo hayamos hecho. Y tú lo has hecho sin bajar de tu nube, sin salir de tu sueño, sin siquiera abrir los ojos, aprovechándote de mí.

Me quedo con ese sabor en los labios, que me llena la boca, la mente, la fantasía. Es un sabor que sabe a ti por su intensidad. Es tu sabor, tu modo de decirme lo que sientes, lo que quisieras, lo que te llena los ojos en la oscuridad de la noche.
Te he olido intensamente esta noche. Te he rozado con la punta de la lengua y he vencido tu resistencia inicial. Te has dejado descubrir lentamente y lentamente me has abierto tu feminidad, dejando que tu deseo se hiciese líquido y se esparcieras sobre mí.
Te he bebido con avidez y con codiciosa pasión.
He buscado el corazón de tu placer. Lo he provocado desafiando su resistencia. Se ha hecho duro. Se ha inclinado hacia mí y hacia mi boca. Lo he chupado con mis labios.
He acompañado tus movimientos y me he dejado conducir. Te he conducido allí, donde la fantasía y la realidad se mezclan para no reconocerse.
Te movías como en una danza y como en una danza he dejado que el ritmo fluyera en nosotros cada vez más implicado, más estrecho, más totalitario.
He sentido tu respiración convertirse en un susurro y después en un gemido, y después de nuevo en un susurro para transformarse en grito y apagarse en un profundo orgasmo.
La onda de tu placer me ha colmado los sentidos, tu energía me ha invadido haciéndome volar junto a ti en ese mar caliente que nos une.
Caliente como el interior de tu cuerpo, como tu respiración afanada, como tus dedos entre mis pelos, como tu piel sudada. Dilatado como el tiempo en esta magnífica noche donde he perdido el sentido de su fluir.
Has disfrutado de mí, en mí, conmigo; y yo he disfrutado de tu disfrute. Hemos continuado durante un largo tiempo tomándonos y dándonos recíprocamente placer y solo la luz del nuevo día, celoso de nuestro goce, ha podido aplacar nuestro deseo.

Abro lentamente los ojos buscando instintivamente en la penumbra, intentar entender dónde estoy. Estás allí cercana a mí, estás de nuevo durmiendo. Los vuelvo a cerrar con un suspiro. Se me aclara la mente aún incrédula y revivo las horas pasadas en aquel momento infinito. Muchas emociones me impiden pensar lúcidamente.
No intento ni siquiera moverme por miedo que el contacto pueda despertarte. Nuestros cuerpos sudados se adhieren al unísono en un placer mental imposible de describir.
El tiempo se ha parado en ese instante, por respeto a lo que habíamos vivido, a lo que hemos probado.
Las persianas entornadas de la ventana dejan filtrar la luz del día, que llega de un mundo que no nos interesa, que no nos pertenece.
Con extremada delicadeza deslizo mi mano sobre tu espalda, rozándola dulcemente, y disfruto de ese contacto divino. Tu piel mórbida y las caderas torneadas son una delicadeza para el tacto. Siento tu respiración calmada y pesada, que me transporta con los sentidos a un lugar sin tiempo donde solo degustamos parte de ese profundo océano cómplice y aliado de nuestros actos, como de nuestros pensamientos.
Un beso cálido, apasionado, vibrante por el transporte y el deseo es la manera que mutuamente tenemos de darnos las gracias por la noche recién transcurrida.

Intentas levantarte, pero dulcemente te agarro por la mano y te tiro de nuevo hacia mí. Mi mirada brilla con una petición que no querría que se rompiera. Aún te deseo. La luz de tu mirada es mi premio.
Nuestras lenguas se buscan ávidas.
Me deslizo entre tus piernas, las abro ligeramente y deseoso de tu sexo del que nunca me sacio comienzo a chuparte.
Te beso de nuevo en el centro del placer, deleitándome con tu sabor. Chupándote a ratos el clítoris, apretándolo con mis labios. Mi lengua entra dentro de ti como un miembro, provocándote otro grito y suspiros que van aumentando.
Te escucho disfrutar, pero no me paro hasta que tu néctar inunda tu sexo. Entonces mi ritmo se ralentiza y la punta de mi lengua recorre dulcemente tus labios.
Agotado me abandono sobre ti que me abrazas acariciándome los pelos, mientras que con las manos te aprieto en un sueño sin fin.
Sin una palabra, solo gemidos y suspiros. Volvemos a cerrar los ojos felices y exhaustos, abandonándonos de nuevo al sueño. Tú, entre mis brazos apretándome; yo, con una pierna cruzada encima de tu cuerpo, para protegerte, defenderte, amarte. Y el mundo ahí fuera… el mundo que nos espera, es un mundo que no nos interesa.
Y el alma pregunta.

Termino con una poesía de mi gran amigo
Stefano Pecchioli:

Tu naturaleza.

Un mechón de cabello entre tus labios llenos.
Palabras secretas gotean como si fueran chocolate y débiles
se rompen en pedazos al llegar a mis oídos.
La seda se aparta, es una caricia del viento,
junto con el perfume que dejaste entonces.
Lanzas una tímida sonrisa, que confundo con el rubor de tus mejillas.
Apuro palpable, pero no puedes luchar contra tu naturaleza.

GUARDEMOS LAS DISTANCIAS

(Moisés Cornago)

Guardemos las distancias.

Pero guardémoslas bajo llave,
en el cajón de los desenlaces,
de los recuerdos heridos,
de otros nombres pasajeros,
de los besos finales.

Escondámoslas en un calendario
de fechas pasadas,
entre los días en los que aún
no nos conocíamos.

Ocultémonos de ellas,
tú debajo de mi piel,
yo escondido entre tus sábanas.

Prométeme que alejaremos las distancias
de nosotros.
Prométeme que nunca nos robaran el tacto.

Prométeme que nos sentiremos,
que estaré contigo,
a tu lado…

incluso aunque no nos veamos.

AQUELLO ERES TÚ

(Silvana Stremiz)

Tienes algo bueno…

Bueno….cómo qué?

Bueno….

Cómo la Nutella?

Más que eso…

Cómo el helado o los algodones de azúcar?

Más todavía…

Cómo las fresas con nata montada?

Nooo…todavía mejor…

Cómo qué???

Como una sonrisa, que cuando estalla en el alma hace sonreír también el corazón y tiene ese buen sabor que deja notarse….

De cualquier modo….Así eres tú.

AHORA DIME…

(Stefy Cirilli)

Ahora dime..
De qué debería avergonzarme?
De haber abierto los ojos al mundo y de repente encontrarme ante una realidad que no me refleja rebelándome??
De haber saboreado la amarga derrota pero haber encontrado la fuerza para levantarme y luchar??
Creer en personas que en su pasaje dejaron marcas indelebles en mi corazón y no las olvidé??
De haber sido engañada por tantas bellas palabras y esa ilusión haber creado un mundo mío donde refugiarme y vivir??
De haber dado vida a sueños que se quedaron en mi pensamiento, pero en un momento dado han dado alivio a mi alma??
De haber sonreído en mis propias lágrimas después de leer en ese regreso otra frase de sarcástica satisfacción..
“la tonta ha recaído”..
No lo siento, pero..
No me avergüenzo..
Cuando creí..
Cuando lloré..
Cuando me reí..
Cuando sufrí
Era yo misma..
Incluso cuando me enfadé y grité contra quien se burla de mí era yo misma..
Y aún así no renuncié…
Cuento.. Pienso y extraigo conclusiones porque..
En la vida se debe  tener la fuerza suficiente para abrir nuevos horizontes..
Tratando de recorrerlos con la sabiduría de aquellos que han aprendido..
Y yo..
En mi piel tengo grandes enseñanzas..

 

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