❤ O SENTIMENTO DUNHA ALMA ❤

VELO DE SANGRE

(de Rafa Martín)

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Bien. Es cierto. Soy un desastre. He destrozado tantas cosas en mi vida que en cuanto vi por la ventana a Tania abandonando el hogar, la verdad es que no me dolió tanto como había imaginado que sería. Siempre había pensado que cuando uno se separaba habría voces y gritos por parte de uno o de los dos. O quizás ella echandome mierda encima de lo que hice o lo que no hice. También me veía insultandola y rompiendo algún objeto que hubiera comprado ella y que le tuviera mucho cariño… Pero no.

Nada de eso pasó. Cuando quise darme cuenta estaba solo en casa. Bueno solo ya lo estaba con ella. Nos pasábamos días enteros sin hablarnos hasta el punto que el sonido de la televisión daba la sensación de ser lo único vivo que había en la casa. Lo único que quebraba el plomizo silencio que nos comía desde hacía meses. Realmente el verla caminar por aquella acera a las tantas de la noche era una consecuencia a los millones de silencios. No es fácil vivir con un escritor. Pero si eres un escritor fracasado supongo que será imposible. Entre mis neuras, dramas y falta de dinero iba acumulando boletos para el sorteo final de un maravilloso viaje a quetedenporculo,ciudad de vacaciones. Tania no era como yo. Nunca lo fue.

Un día normal para mi era lo más parecido a lamer un suelo de cemento en un día nublado. Un asco. Escuchaba bien temprano como los vecinos salían de sus casas a trabajar en trabajos normales. De esos que entras a una hora y sales a otra y a final de mes te pagan eso tan curioso que se llama nómina. Yo no tenía nada de eso. Tampoco horario normal. Después de escuchar como se iban todos a trabajar el silencio se apoderaba del edificio. Todos los sonidos parecían mudarse a la ciudad mientras mi bloque de cuatro plantas en un pequeño pueblo se quedaba en silencio.
Mis dos últimos libros habían vendido menos que las entradas de un circo de pueblo. El teléfono sonaba un día si y otro también. Y siempre estaba al otro lado un tipo que parecía comerme los pies poco a poco. El editor Alberto Mejías era el que me presionaba para que terminará el nuevo libro de una vez. Que si. Que va bien. Que ya lo tengo encaminado. Y una mierda… Llevaba semanas atascado en un drama medieval del que no sabía salir. Me paseaba por la casa como un buscador de oro esperando que una genial idea surgiera como un ratón para así poder cazarlo. Pero nada de eso pasaba, obviamente. Las ideas no están escondidas como ratones. No sé si a otros escritores les pasará lo mismo pero a mí las buenas ideas me llegaban. Es decir, parecían venir de algún sitio interno desconocido para mí, y según habían venido, se iban. Y luego podía tirarme semanas sin nada decente que escribír. Sencillamente ya no me llegaba.

Siempre era así…

Mientras tanto Tania tenía uno de esos trabajos normales que abundan. Dependienta de una tienda de ropa infantil en un centro comercial. Ella ganaba dinero. Yo no. Ella nos mantenía a los dos. Yo no. Ella callaba pero por dentro gritaba que era un puto vago y que ojalá me dedicará a un trabajo normal y no al mundo del arte y la poesía amariconada que no daban dinero. Básicamente esa era la situación. Mientras tanto la depresión iba llenando la casa como una enorme serpiente negra que se dedicará a devorar escritores fracasados. Y opla!… Allí estaba yo, listo para acabar en sus mandíbulas…

Pues el caso es que me había dejado. Su paciencia había llenado el vaso del hogar a rebosar hasta salpicarme. Ahora todo encajaba. No tenía dinero y pronto me tendría que largar del piso alquilado. No tenía pareja y no tenía ilusión ni creatividad. Vital cuando te dedicas a escribir libros. No tenía autoestima y ni siquiera escuchaba sus pasitos llegar. Nada. En fin. Con suerte me veía malviviendo debajo de un puente o suicidándome. ¿Tantos puentes hay que caben todos los fracasados debajo? Es un decir. Pero esa era mi opción menos mala. La segunda… intentaba no pensar en ella pero ella pensaba mucho en mi…

Es muy jodido el mundo creativo. Que te paguen por soltar lo que llevas dentro. Por lo más íntimo y personal. Tus pensamientos. Y claro, a veces los tienes buenos y a veces te quedas en blanco. Pero la editorial quiere libro. Siempre quiere libro ya. Y que se venda. Que se venda mucho. ¿En que puta mierda se creen que pienso cuando escribo? ¿En vender? ¿Se creen que esto es como tener una frutería y si se acaba el género pides más? No señor. Para nada.

Jodidos cabrones…

Me senté en mi silla de las mil penas. Delante el portátil esperando su dosis de alimento que nunca llegaba. Y silencio… Parecía un día más. Pero no lo era… Era Lunes.. Me quedaba hasta el viernes siendo Nohumano o algo así. Luego llegaba el finde y me sentía como los demás. Los demás, la mayoría, suele descansar el finde. Esos días yo salía a la calle y me mimetizaba con los demás humanos de trabajos normales. Realmente parecía que estaba descansando. Podía tomar unas cañas con amigos y me sentía como si hubiera trabajado ocho horas diarias de lunes a viernes y llegará el descanso del guerrero en su finde. Lo normal.
Tania se había ido. Normalmente a esas horas de la noche estaríamos viendo la tele los dos. Bueno. Las dos teles. Ella en la habitación con sus series y yo en el salón con mis películas frikis. Juntos estábamos pocas veces. Es curioso que aunque físicamente estaba igual que si estuviera ella en casa, es decir, separados,realmente no lo estaba. Las personas ocupan espacios aunque no tengamos nada en común con ellas… Vivía con ella… No había nada pero por lo menos, estaba… Pues ya no.

Entre todas las cosas que se había dejado Tania había cajas que tendría que volver a por ellas. Yo no quería nada. Revisé algunas y encontré libros de sus padres, viejos discos inservibles, fotografías y pinturas que jamás estuvieron colgadas en nuestra casa. La mayoría eran viejas pinturas europeas de pintores olvidados. Me dijo cierta vez que en los viajes que hicieron sus padres les gustaba ir a anticuarios de todas las ciudades europeas que visitaban. Roma, Berlín, Suecia, Holanda, Rumanía…. En esta casa había algunas cosas, no todas. Y revisando todo se me ocurrió abrir las pinturas que estaban forradas en papel de estraza viejo y moho. Si ya no había nada por lo menos esa noche me dedicaría a mirar pinturas viejas antes de que se las llevara Tania.

Olas estrellándose sobre el mar, viejos escenarios lúgubres en castillos, bodegones clásicos… La verdad es que eran todas bastante tristes y oscuras. No me decían nada y no pensaba quedarme con ninguna.

Entonces la vi… Aquella pintura… Empecé a rasgar el papel hasta descubrir un cuadro del tamaño de un cojin más o menos. En mi estudio solía tener la luz del flexo y poco más. La acerqué a la mesa y pude admirar la extraña belleza de aquel cuadro de edad indefinible.

Frente a mi podía ver una mujer de lado, bueno, apenas veía media cara y algo rojo sobre la cabeza que caía como rasgando la oscuridad que bañaba todo lo demás,¿Un velo rojo quizás? Alrededor no había más que negrura total. Y ya está. No sabía ni quién pudo ser ni quién lo pintó o de que país era el autor. Nada.
Me quedé observando aquel rostro que parecía mostrar algo de tristeza. Era como una muñeca inerte de vida. Curiosamente tuve la sensación no de que rezaba, si no más bien de que… Esperaba. Esperaba algo. Y no quería enseñar los ojos abiertos. Todo lo demás había que imaginarselo, el vestido, el fondo, su cuerpo… Nada se veía. Solo aquella cara pálida como la sal esperando…

Esperando… Creí notar… Algo… inhumano… Algo…

…. Pero no podía ser…

…. No…

…………………….

Encontré estas líneas del escritor. No sabía dónde acabaría ya que el conjuro solo podía funcionar si alguien miraba fijamente mi retrato. Si alguien absorbía cada detalle de la pintura… Necesitaba unos minutos vitales para el traslado a este extraño tiempo. Sé que mi nuevo cuerpo, el del escritor fracasado, necesita un empujón en su trabajo… Un golpe de suerte… Y yo tengo la historia…

La Mejor historia…

Me siento rara en el cuerpo de un hombre.. Debo adaptarme…Y ésta locura…El pueblo…. Empezaré a escribir mi infancia en Rumanía, la guerra de clanes rivales, la traición de mi hermano y por fin el asalto a mi Castillo en Orăştie… donde me capturaron y me cortaron la cabeza.. Yo sabía todo lo que pasaría.. Todo.. Mi madre era la mejor bruja de la comarca.. Tuve que realizar el conjuro justo cuando estaban tirando abajo el portón de la fortaleza. Era inevitable. No tenía escapatoria…

…y realmente no escapé…

O si..

Solo mi alma ha llegado a este tiempo. Mi cuerpo femenino sufrió la terrible muerte de ser decapitado por un pueblo hambriento de sangre… Bueno, no sólo mi cuerpo sufrió..

El alma de un escritor fracasado…Si…

Habria sido curioso ver su cara cuando entraron en tromba en mis aposentos…

Pero eso ya es historia…

……

 

MIS OJOS MIRAN SIN VER

(Rosario Bersabé Montes)

Oscura tienes el alma

las manos tienes de hielo

por corazón una roca

más dura que el duro acero.

¿Quién te cristalizó en  piedra?

¿Qué sombra cubrió tu cielo?

¿Quién te convirtió en agrura

y te arrojó a los infiernos?

Dime: si es que lo recuerdas,

en qué lugar y momento,

quién te clavó el aguijón

y te inoculó veneno.

Tu mirada que era  miel

en odio la convirtieron
y yo que te quise tanto
reconocerla no puedo.

Mis ojos miran sin ver

están cansados y ciegos

porque sin querer, … los tuyos

se pierden en mi recuerdo.

Y ya  no me quedan fuerzas

para buscarlos, ni tiempo,

porque la noche es oscura

y la muerte está al acecho.

SIGUE SOÑANDO… 

(de Rafa Martín) 

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Escribir sobre lo que podría pasar. Soñar con ella sin que sepa quién es. Pensar que me está buscando también…

Estoy seguro que alguna de esas noches que tanto me costaba dormir,alguna de esas que soñaba y soñaba cosas sin sentido y me despertaba sin querer…Estoy seguro que estabas tú.. en medio de ellos… Me dejabas semillas sin que pudiera recordar nada al día siguiente y no tuviera constancia de que había soñado contigo. No. No recordaba nada. Es cierto. Pero algo pasaba los días siguientes en mi cabeza. Eras tú la que te veía en cualquier sitio. Eras tú que te escondías en frases del Facebook. Eras tú la que me comía por dentro sin yo saberlo.

Siempre eres tu metida en la realidad de la vida….

No sé dónde estás. No se si me has visto alguna vez. No sé si me conoces y me tratas. No sé si vives cerca o lejos. Si tienes hijos o eres soltera. Si sonríes mucho o sueñas mucho más. Pues que lo sepas. Yo también sé viajar. Sé navegar cuando estás dormida. Puedo meterme dentro de ti en esos sueños. En medio de otros que no tienen sentido. Ahí. Ahí dejo mi semilla de recuerdos invisibles para que al día siguiente pienses en mi sin conocerme. Pienses en mi sin saber quién soy. Sin saber si vivo cerca o lejos. Sin saber mi nombre….Y te llegue una sonrisa sin motivo. O me veas en una frase donde no se dice el nombre del otro y tu ya sientes el mío.

En algún lugar me sueñas sin saberlo. En algún lugar te sueño sin conocerte. Cuando abras los ojos por las mañanas y te falte algo sin saber qué. Cuando los cierres suavemente justo después como echando de menos algo que se ha ido…. En ese momento sentirás que era yo el que te acariciaba cuando dormías y no querías despertar.

Siempre era yo…

Veo chicas por el día. Almas femeninas que se cruzan en mi camino. Alguna vez pensé que tu eras una de ellas. Quizás esa chica de la tienda, o aquella del parque, o la amiga de los viejos tiempos del instituto… Pero no. Ellas no saben viajar en los sueños ajenos. Ellas no saben volar entre los deseos de un hombre perdido. Eso sólo lo sabes hacer tu. Pero no encontrarte es mi pena. Parece que estás tan cerca y sin embargo nunca te consigo cojer. Eres un pequeño pajarillo invisible en una jaula de cristal..y yo soy ciego… Solo tengo oídos para tus pequeñas alas…

Camino mis días sabiendo que hay un lugar dentro de mi que te espera. Sabiendo que por las noches siempre vuelves para desaparecer al día siguiente. Siempre pasa lo mismo…

Todas las poesías tienen nombre de mujer y las mías también. El problema es que no me han dado la llave para verlo. No me han dejado tu dirección y tengo dentro de mi esa canción que no sé su nombre ni quién la canta,esa poesía que se desliza entre nubes que sólo piden soñar con un mundo lleno de ti. 
Despertar y sentirme como ese pescador que lucha contra ese pez que ha capturado y que intenta liberarse del anzuelo. Y siempre te escapas. Todas las mañanas luchas y ganas. Y vuelvo a mi rutina diaria con el cesto vacío de ti y con más hambre que el día anterior…

Esta noche volveré a volar contigo. Nos columpiaremos juntos al atardecer de un mundo que nunca acaba. Sentiré que nunca hace frío a tu lado. Veremos pájaros azules que no existen y lloraremos sabiendo que ese lugar es el único en el podemos estar juntos tu y yo. Pero habrá que aprovechar el tiempo que nos dejan y que luego nos quitan al despertar. Habrá que amarse hasta que no quede nada vivo en el universo. Solos tu y yo… Intentaré ver tu cara sabiendo que nunca me dejan verla. Haré lo posible por recordar quien demonios eres para buscarte cuando mi vida vuelva a ser rutina.

Mañana no recordaré nada de ti. No sabré que he soñado contigo pero lo sentiré. Ya sé que es como recordar algún sitio sin haber estado nunca. Y tu también lo sentirás…

…. Espérame esta noche…

…..Espérame todas las noches….

PARA NO LLAMARTE  

(Poldy Bird)

Para no llamarte ahogo mi voz en el sonido de las conversaciones cotidianas, la convierto en palabras que no tienen nada que ver con lo que verdaderamente siento. 
La hago decir que el calor, que la humedad, que los colectivos no llegan a horario, que este verano se usa la rosa, que tengo que leer el horóscopo. 

Para no llamarte. 

Para no llamarte me muerdo los labios, aprieto los puños. 

Trato de olvidarme de tu nombre porque tengo miedo de gritarlo en sueños y que el aire lo lleve a tus oídos y tu, al escucharlo, te sonrías pensando que aún te quiero. 

No debes saberlo. Tienes que creer que ya te he alejado de mis pensamientos, que ya no ocupas ningún lugar en mí, que no fuiste más importante que lo que yo fui para ti. 

Tienes que creer que fuiste un momento, una chispa fugaz, una estrella errante. 

Para borrarte de mi camino, por las calles que transitamos, voy a los lugares donde estuvimos juntos y digo despacito que nunca exististe, que nunca estuve allí contigo, que solamente fuiste un invento de mi imaginación. 

Para borrarte de mí me quedo largo tiempo sumergido en el agua. Me froto con perfumes que no se parecen a tu olor. Me quedo parado en el viento, me restriego los ojos para arrancarles tu imagen. 

Pero todo es inútil. Es inútil que repita en voz alta que te odio. 

Es inútil que grite que no tengo que amarte. Te has fundido en mi piel. 

Te has enredado en mis raíces y ahora creces conmigo. 

Eres como un injerto en una planta: lo que florezca en mi llevara tu marca para siempre. 

Tendría que morirme, que secarme a un costado del camino, para que murieras, para que te borraras, para que no estuvieras. 

Y es en mi empeño por matarte, donde revives. 

Y es en mi desesperación por no llamarte donde brota tu nombre, se sube a mi garganta, me quema la saliva, pone brío en mi voz y se multiplica en el eco del aire para desparramarse hacia los cuatro puntos cardinales. 

No te tengo y me tienes. Estás lejos pero puedes tocarme. 

Mi tristeza te inventa, mi sed te corporiza. Cuando no puedo más, cuando es todo un desierto a mi alrededor, te vuelvo manantial de ricas aguas y mojo allí mis labios y mi frente. 

Cuando no puedo más y todo a mi alrededor es un mar congelado, te vuelvo sol y giro bajo tus tibios rayos. 

Cuando no puedo más, cuando todas mis fuerzas se vuelven añicos, cuando todo el valor se va agotando, me arrojo a los recuerdos, cierro los ojos, vivo para adentro los momentos felices del pasado, vuelvo a encontrarte en una esquina, me estrechas en tus brazos, hago algún comentario sobre tu ropa o tu perfume, mientras se escuchan nuestras risas. 

Pero después, al fin, hay un punto de sombra donde todas las risas se apagan y las palabras se ennegrecen… 

Es la hora del adiós. Es tu despedida. Es cuando me dices que no estás seguro de nada, que lo nuestro… 

Que tal vez… 

Que es mejor separarnos por un tiempo… 

Que… 

Es cuando yo te digo: ¿Y ahora que hago con todo este amor? y te encoges de hombros murmurando “perdón”. 

Te vas sin volver la cabeza. Y me dejas solo con esa pregunta: voy a gritar tu nombre, pero callo. 

No, no puedo llamarte ¿Para qué? Si no me amas, no tiene sentido. Nada tiene sentido. Y así me hundo, me lastimo, me ahogo, pero no te llamo. 

No te llamo porque no debes saber que aún te amo. No, no debes saberlo.

 

 

HASTA QUE LA NADA NOS SEPARE
(de Rafa Martín) 

Casi dos horas de coche. Sergio estaba cansado de conducir, de su mujer Conchi y de los dos críos detrás que no paraban de dar la murga, David de 8 años y Maria de 5. El calor era insoportable y con el aire acondicionado roto para rematar. La gorra azul se le pegaba a la frente como el papel de las magdalenas. Mientras, Conchi miraba el whatsapp las fotos chorras que le mandaba su amiga Piluca…

Pensaba en cosas que le hacían sentir mal, en esa frase de que las vacaciones son para descansar, en el calor pegajoso, en las pocas ganas que tenia de estar con la que tenía a su lado… . Cada vez que abría la boca era para discutir con Conchi o con los niños. Y eso que no habían llegado aún al Hotel de la playa. Se preveían chubascos en la relación matrimonial y muy próximos…

-¡PAPÁÁ… CUANTO QUEDA?? ¡AYYYY!!. DANI ME ESTÁ PEGANDO!

– Un rato… Dani deja ya el puto móvil. ¡Y no pegues a tu hermana!
¡VALE YA!! ¡Tu no les digas nada! ¡Es mejor que esté pendiente yo que estoy conduciendo…

– David estate quieto…

Sergio miraba de reojo a su mujer. Estaba seguro que ella tenía unas ganas locas de llegar al hotel y ponerse morada a comer. Había cambiado tanto. Hoy además daban la final del Gran Hermano y no se la podía perder. Siempre veía esas cosas que Sergio tanto odiaba.Ya preveía que esa noche saldría a dar un paseo con los críos mientras ella se quedaría en la habitación viendo la tele.. 
Conchi giró la cabeza hacia los niños….

– David… Deja a tu hermana. Que es más pequeña…

– Así no te hacen ni puto caso. O les das cuatro voces o te torean.

– Tu eres muy listo. Con voces lo arreglas todo.

– Pues tu no arreglas nada con voces o sin ellas. ¿No quieres ir a mear o algo? Así te dejo en una gasolinera y dejas de tocar los cojones.

-Sergio, Sergio… Vamos a tener las vacaciones en paz.. Que ya me la diste ayer con mi madre. Siempre que…

-.. ¡Siempre qué!.. mierda… Tu madre lo sabe todo y se mete donde no debe. Estoy aguantando mucho y al final ya verás. Finito me tenéis..

– ¡Al final nada de nada! . Esta noche dan gran hermano y quiero verlo. Te quedas con los niños en la piscina y me dejáis en paz.

– Que bonito. Venir a la playa para ver los mismos programas de mierda que veías allí. De verdad es que no sé qué ostias hago aquí. Mira que Nacho me dijo vente estos días y que se vaya tu mujer con los crios… Me cago en la puta de oros..

– Mejor son tus pelis de tiros que asustan a los niños. Cada vez que te dejo sólo en casa parece que los he dejado en Vietnam. Siempre pelis de matar. No sales de ahí.

-Mentira. Veo muchos tipos de películas cosa que tú no haces. Las pelis de tiros es a lo que se deben ir acostumbrando los niños. Matar o ser matado. Ese es el futuro que les espera. Muerte y degradación. Después de la bomba atómica no quedarán más que las cucarachas y Mercedes Milá. Los demás tendrán que acostumbrarse a vivir en el fango y comer carne humana.

– Di más tonterías que dices pocas. Asustas a los niños..

– ¿QUÉ HA DICHO PAPI DE COMER CARNE HUMANA? ¿Y UNA BOMBA?

– Tu padre que no dice más que idioteces. Nada. Una peli fea de esas que ve siempre..

– ¡PAPI! SE HA ACABADO PEPA PIG… AHORA HAY BOB ESPONJA… ¡BIENNNN!

Maria estaba más aburrida que su hermano. Nadaba entre varios peluches televisivos con olor a papilla y que sonreían como algún payaso asesino de película… – PAPÁ, TENGO CALOR…

– Y yo también. Puto DVD. Nos van a salir retrasados con tanta pantalla. Mira que dije de no comprar estas mierdas para el coche. Pues nada. Todo lo que digo yo ni caso. Ahora no saben salir a la calle sin una pantalla delante. Los cojones.

– Di más palabrotas. Que dices pocas.

– ¡PAPI HA DICHO LOS COJONES! ¡JAJAJAJAJA!

– Miralo. Que bonito. Esa es la educación que les das. – Dijo Conchi.

– Es mejor la que le da tu madre que siempre se mete a opinar de lo mal que hago yo todo. Menuda bru…

– Ten cuidado con lo que dices Sergio.. Si haces mal todo se te dice y punto.

– Es verdad. Que tú todo lo haces bien menos una cosa.

– ¿QUÉ COSA?

– Me voy a callar que sube el pan…

– ¡AGUA MAMÁ! ¡AGUAAAA!

– ¿No sabéis hablar sin pegar voces? Tanta puta tele es lo que pasa. Eso son los sálvame de mierda que engulle vuestra madre y vosotros al lado. No sabéis más que dar voces en esta familia. Estáis huecos.

– Toma David. Y no grites que enfadas a papá. No la tires que va al suelo del coche que está lleno de porquería..

– Te recuerdo que el coche es tuyo y la mierda es tuya por no ir a lavarlo nunca. Siempre esperas que lo haga yo. Tan limpia que tienes la casa y el coche es un estercolero.

– ¡MIERDA, MIERDA! – Maria repetía las palabrotas siempre que podía. Le fascinaba escuchar a papá enfadado.

– Sabes que yo del coche no entiendo. Eso es cosa tuya. Mira la niña… Que bonito…

– ¿Qué es cosa mía? Pero de que coño vas… No tenéis jeta las mujeres… Si al final…

– ¡MIRA PAPI! ¡EL COCHE QUE MOLA! ¡AHÍ AL LADO! ¡MÍRALO MÍRALO! ¿CUANDO VAMOS A COMPRAR ESE?

– Cuando explote este. Estos niños se creen que el dinero cae del cielo. A éste le quedan unos años más y al de papi más todavía.

– Con tu sueldo espérate a ver si puedes comprar el del Ken de la Barbie…

– Con mi sueldo sale adelante esta familia que no lo merece. Si no es por mi comeríais tierra para desayunar y gusanos para cenar.

– ¡JA, JA!

– Ríete, ríete.. Que porque a ti te paguen más no significa que lo merezcas.

– Merezco eso y más.

– ¿QUE DICE PAPI DE RISA?

– Nada. Que pronto compraremos ese coche. Con su sueldo íntegro… de 3 años… ¡Jajajaja!

– Voy a poner el fútbol o lo que sea de la radio… Aqui no ponen más que la emisora de Pullitas FM…

– Las tuyas… Podíamos parar en un Área de Servicio que tienen de todo. Descansamos y comemos que es la una de la tarde ya.

– A ver donde está la próxima… Hummm. Si. Creo que quedan unos kilómetros.Nos vendrá bien a todos..

Cuando llegaron aparcaron en la sombra y salieron del vehículo con la misma dificultad que si fueran pegatinas de un viejo libro escolar. No sentían las piernas y todos tenían sed de alguna bebida fría..

Las mesas estaban llenas y acababan de llegar dos autobuses para recargar energías. Allí estaba Sergio mirando el panorama. Los niños seguían comiendo todavía y los padres habían terminado. Conchi no dejaba el móvil y frente a ellos los dos terremotos jugaban con la comida. Al final un vaso de coca cola se cayó encima de Maria poniéndola perdida. Conchi se quejaba a la niña sin dejar el móvil. Sergio se levantó….

– Voy a fumar…

Desde fuera podía ver el restaurante del Área de servicio. Allí estaba su familia. Esa mujer que ya nada le decía y esos niños que cada día le obligaban a aumentar un grado más la paciencia básica que él llevaba de serie. Sólo le separaba un cristal de ellos y por un momento se sintió libre. No era eso lo que había soñado. Estaba cansado de muchas cosas. Convivir con Conchi era algo parecido a estar preso y que te metieran en la celda a un tipo peor que tu que además se aprovechaba de ti. Y no podías escapar. Era el tipo que te había tocado y te quedaban muchos años aún para salir de la cárcel….

El cigarrillo se iba consumiendo y Sergio deseó fumar uno más con tal de no aparecer por aquella mesa donde había comensales dedicados a aumentar el tamaño de sus testículos. Vaya vacaciones. Necesitaba unas vacaciones de las vacaciones. Un tiempo sin nadie.

Por supuesto que quería a los dos niños. Era lo único que mantenía ese matrimonio. Un fino hilo resistente que sujetaba a los padres juntos a pesar de todo. Debía haber muchas situaciones similares a la suya. Quizás demasiadas. Eran matrimonios que por fuera se veían normales. Pero… ¿Qué era un matrimonio normal? ¿El suyo?. Lo peligroso era lo que circulaba por las cabezas de los dos. Eso que nadie sabía. Imaginaba a Conchi poniéndole a caldo y deseando verle desaparecer aunque para ciertas cosas le necesitaba. No se soportaban pero seguían juntos.

Todavía recordaba el día de la boda. Era todo tan… diferente… Ella no había engordado y no tenían los niños aún. Tampoco le gustaban las porquerías que emitían en televisión ni las que se metía en el estómago a todas horas. Entonces leía mucho. Se cuidaba. Hacía deporte… En fin.. Era otra persona. El no creía haber cambiado. Por lo menos de esa manera tan radical. Seguía leyendo, le gustaban las películas y hacia deporte regularmente. Y lo peor eran esas tardes de silencios que nada se decían. Cuando no estaban los niños cada uno a una habitación donde la televisión abrazaba con cariño hueco al que tenia delante. Le daba la sensación de que le habían cambiado a la esposa por ese tipo de mujeres con la que nunca se habría casado. Pero ya era tarde para decir no…No quiero casarme contigo…

Los niños ataban. No le gustaba pensar eso de David y Maria pero si. Estaban juntos por ellos. Quizás cuando fueran más mayores…

Había un contrato en la sombra. Algo firmado pero de lo que no se hablaba. Los dos sabían que trabajaban en la misma empresa familiar sin tener nada en común. Se soportaban para cumplir el contrato. Pero nada más.

Miró el cigarrillo a medio terminar. Hacia un calor terrible. Pero a veces venía una ligera brisa que se introducía lentamente en sus ideas. En sus cocidos pensamientos sin futuro. En esa abrasadora relación donde la discusión era su alimento primordial. Una receta de rencores y malas caras al baño maría… ¿Qué demonios hacia en esa relación si no quería estar ahí?…

Entonces lo vio.

Necesitó algunos segundos para asimilarlo pero si. Era eso. Debía ir al grano. Matar ese animal medio muerto que no hacia más que sufrir. Había que coger la pistola y terminar para siempre algo que estaba seguro no podría sobrevivir mucho más tiempo. Tenía que decirle a Conchi que todo había terminado. Que en el momento en que volvieran de las vacaciones cada uno iría por su lado. ¿Los niños?.. Tendrían que hablarlo. Horarios.. Cambios.. Una semana cada uno… O quizás otra opción… Había parejas que lo hacían. Y no pasaba nada. Seguían sus vidas. Era cuestión de no soltar ese conejo en forma de decisión que tenía en mente. Le daba pataditas intentando escapar pero Sergio no le dejaba. Por fin iba a hacer algo decisivo para su vida. Por fin cambiaría todo y nuevas ilusiones vendrían a su vida.

Sonrió ligeramente… Y de pronto imaginó la reacción de Conchi…

Conchi…

¿Cómo se tomaría esta propuesta? El divorcio. La separación matrimonial. El fin del romance… Había tantas palabras pomposas… Pero su cara…. ¿Qué cara pondría al decirle algo así?…

Apagó el cigarrillo en el suelo. Entró en el restaurante y pudo ver a Conchi que seguía con el móvil en la mesa. Los niños estaban al fondo jugando con otros de su edad. La mesa estaba recogida y solo había un café delante de Conchi.

– Has tardado en fumar. Los niños están ahí..

– Ya…. Conchi. Hay algo que tengo que decirte…

– Si. Lo sé.

– ¿Lo sabes? ¿El qué sabes?

– Me parece lo mejor. En cuanto volvamos de las vacaciones nos separamos. Ya hablaremos de los niños…

– ¿Pero cómo….?

Conchi miraba su móvil. El móvil era la huida de la realidad. Los dedos caminaban sobre la pantalla sin sentido. Realmente no miraba nada. Tenía los ojos en ningún sitio. Entonces Sergio se dio cuenta que lloraba. Intentaba que no se notará mucho pero ya era tarde. Unas lágrimas corrían veloces hasta la mesa y allí acabó su matrimonio. En una mesa vacía con un café terminado.

– Estás llorando… Conchi..

– Sergio… Que llevamos 18 años casados… Es algo que hace tiempo he estado pensando. No tenemos nada. Y tu también lo sabes. Estamos juntos por los niños. Son ellos los que nos arrastran a seguir así. Pero no se puede. No podemos seguir así mucho más tiempo. Hoy lo he visto en tu mirada. Hoy sabía que lo ibas a soltar…

– Si… Es así…

Sergio se sentó al lado de su mujer, que en los papeles indicaba todavía ese estado. Pero realmente ya no lo era. La gente seguían entrando y comiendo en el restaurante del área de servicio. La vida seguía. Miraba a los niños a lo lejos correr ignorando que el castillo donde vivían se había hecho cachos. Sus padres debían seguir aparentando cierta normalidad en esas últimas vacaciones,intentando que disfrutarán como siempre lo habían hecho… Pero en algún momento les tendrían que decir la verdad. Y Sergio sabía que sería lo más duro de toda esa historia. Mirar a los ojos a David y Maria…

… Todavía quedaban lágrimas que estaban esperando su momento. Ese momento….

 

SABIDURÍA DEL BUHO,ASTUCIA DEL CUERVO,BELLEZA DE LA PALOMA

(Meiko Graveyard)

Lo recuerdo como si fuera ayer….
Cuando  me viene a la mente, puedo oírle decir …
“Qué hermosa chica te has convertido  mi amor”
“Sabiduría del búho, astucia del cuervo, belleza de la paloma”
Trato de tocar su rostro y el fantasma deja de existir
¿Estoy acosada por el miedo, por el amor o por el dolor, la crueldad de la vida?
Ya no puedo mantener las lágrimas a raya .Esto ha estado sucediendo desde que se fue.
Era un hombre orgulloso con amor de sobra .Realmente no es justo como la vida lo trató.
Nunca pensó en sí mismo solo en los demás.    Hizo de su vida una fiesta, llenó el mundo de colores,por eso se unió al ejército, para salvar a otros del miedo.
A pesar de que tal vez nunca volvería, sabía lo mucho que lo habíamos querido.  Nos dijeron que murió en accidente desafortunado.
El impacto  de la noticia me dejó helada,  pude  oír como  suavemente alguien  golpeaba en mi puerta principal.
No quiero responder, ya no puedo seguir.  Los golpes en mi puerta no cesaban .
Limpio mis lágrimas, me apoyo contra la pared .Al abrir la puerta, un hombre de unos cuarenta años .
Allí está, es él quien está delante de mí…
“Qué hermosa chica te has convertido  mi amor”
“Sabiduría del búho, astucia del cuervo, belleza de la paloma”

 

ESPERANZA

Te olvidarás de nosotros … Cuándo te vayas …¿No?
 “No. No, no lo haré. Una vez que se conoce a alguien, nunca se le olvida. Solamente … necesitaría tomarme un tiempo para que recordar quiénes sóis…
“¡Pero has llegado a un mundo diferente,un momento diferente …un lugar diferente….
La voz de la chica se hizo susurro….
“¿Y qué? No importa de dónde vengo … Dónde vivo … ustedes son para siempre “.
-¡Pero es la ley! ¡Te olvidarás de nosotros! -exclamó-. Cuando salgas de este mundo,cada recuerdo, cada momento, cada risa se borrarán de tu mente, seremos borrados de tu vida.
“Vosotros sóis lo mejor que me pudo pasar. Vosotros estáis tatuados en mí para siempre. No aquí, sino aquí abajo. En mi CORAZÓN. Y yo también estoy en VUESTROS CORAZONES. No importan las leyes. Mi CORAZÓN es mi ley, y vosotros estáis en él y viviréis allí por el resto de mi vida. Y nunca lo olvidaré. Incluso si el cerebro cambia, nada en el corazón lo hace. Eso permanece.
-Tienes que prometer que no nos olvidarás. Tienes que prometer que volverás …
Los ojos de Seraphina se llenaron de lágrimas y se mordió el labio.
“No puedo hacer una promesa que no pueda estar segura de mantener. Pero os prometo una cosa “…
Maya titubeó, “Q … ¿Qué?”
-Eso… lo intentaré. Intentaré y volveré. Y cuando lo haga, todos estaremos juntos de nuevo.
Ella nunca regresó … Tal vez nos olvidó … Tal vez nunca se acordó … Pero aquel día, en mi lecho de muerte, pensé…. no.
Ella nos recordaba. Lo hizo, lo sentí, lo sentí todo el tiempo. Pero ella no podía volver … Ella nos amaba demasiado … Sería doloroso para nosotros estar con ella de nuevo, y para que ella se fuera una vez más.
Podía sentir su presencia en mi lecho de muerte. Justo al lado mío. Podía sentir que me llamaba. Me dijo que todo iba a estar bien. Diciéndome que había regresado. Ella había estado aquí, y ella mantuvo su promesa.
Se había quedado … no me había dado cuenta.
¿Cuándo regresó? ¿Cuándo se había acordado de nosotros? No estoy segura … Pero lo único que sé es que tenía razón.
Nunca olvidas a alguien. Es por eso que ves a personas desconocidas en tus sueños … Por eso te sientes como si hubieras visto a alguien antes. Porque nunca olvidas a una persona. Especialmente aquellos tan cerca de ti. Sobre todo  cuando están tatuados en el corazón y alma, en cada vida y en cada mundo, cada universo. Y esos nunca cambian. Siempre permanecen iguales. Siempre están contigo. Y cuando el tiempo, cuando todo se detiene…. Tus recuerdos se detienen con ellos,quedándose para siempre congelados y encerrados dentro de ti.
                                                              Tu corazón, tu alma y tu cuerpo.